De la ilusión y los nervios a la alegría

Susana Acosta susana.acosta@lavoz.es

PONTEVEDRA

La visita de los Reyes Magos a Radio Voz Pontevedra ha traído cola. Una recua de diminutos personajillos se agolparon a primera hora de la mañana de ayer en la delegación para ver a los reyes más famosos de Oriente. Vestidos con túnicas y pieles de leopardo, las joyas que lucían Sus Majestades denotaban la opulencia de uno de los reinos más ricos del mundo. En esta cita, había personajillos para todos los gustos, los más atrevidos lograron sentarse en el regazo de los aristócratas como es el caso de Jorge, Xabier o Martina. Ana, logró colocarse al lado del Rey Baltasar y Manuel también se posicionó en un lugar privilegiado, mientras que Xoel no se atrevió a dejar el regazo de su padre y tuvo que ser saludado por Melchor, Gaspar y Baltasar con un tímido apretón de manos. No faltaron algunas lágrimas ante el temor de estos personajes tan justicieros. Pero, los más valientes como Lola y Olivia o Candela, Elisa y María lograron sacarse la foto con Sus Majestades. Para los que no han podido venir, como es el caso de Alejandro que está enfermo, los Reyes Magos aseguraron que no se olvidarán de pasar por sus casas para dejarle los regalos prometidos. Las fotos de los niños podrán visitarse en la web www.lavozdegalicia.es

Los informadores oficiales de los Reyes Magos, el departamento centrado en el espionaje del comportamiento de los pequeños de la casa, acompañaron a Melchor, Gaspar y Baltasar durante todo el día de ayer. Observadores, los pajes tomaron nota de las reacciones de estos niños para salvar de la criba a aquellos que iban a ser castigados sin regalos. El séquito real se mantuvo expectante y según ha podido saber La Voz de Galicia, todos los presentes recibieron el indulto de Sus Majestades. Fuentes extra oficiales apuntan a que en estos momentos ya están disfrutando de sus regalos.

Antes del pasacalles, Sus Majestades recibieron a los niños en el pazo de Mugartegui para atender las últimas peticiones de los pequeños de la casa. Por sus regazos pasaron cientos de niños ilusionados, que se acercaron asustados al comitiva real.

Pero si por la mañana el coche fue el medio de transporte utilizado por la realeza, por la tarde Melchor, Gaspar y Baltasar decidieron traer los tradicionales camellos para pasearse por las calles de Pontevedra. La cabalgata que salió de la plaza de toros se convirtió en una explosión de gritos y una lluvia de caramelos. El más efusivo, Baltasar, que los tiraba como si tuviese que batir algún récord de lanzamiento. Los dragones que escupían fuego causaron sensación entre los miles de niños presentes, pero si los pequeños estaban ilusionados, los adultos se desgañitaron pidiendo los regalos que esperaban para el día de hoy.

La noche se habrá echo muy larga para muchos niños que esperaban con ansia la llegada de este día. Miles de paquetes abiertos y muchas sorpresas para los más pequeños han marcado la agenda, aunque los adultos tampoco pueden ocultar su entusiasmo.