Yo me lo guiso y yo me lo como

Elena Larriba redac.pontevedra@lavoz.es

PONTEVEDRA

Los escolares de primer curso de enseñanza infantil del Colegio Sagrado Corazón de Placeres se lo pasaron ayer bomba aprendiendo a cocinar en el Centro de Formación Profesional Carlos Oroza. Acompañados por seis profesores, cincuenta y cuatro niños y niñas participaron en Os taller@s xoves cociñeir@s para aprender a elaborar una serie de recetas muy divertidas y muy nutritivas, que más tarde se merendarían en la cafetería de la Escuela de Hostelería. Sobre las diez de la mañana, en cuanto llegaron al centro, se pusieron el traje de faena y a disfrutar de lo lindo en las aulas taller del Carlos Oroza.

Esta es una de las numerosas actividades que la Escuela de Hostelería realiza en colaboración con otros centros y que en este caso tuvo como objetivo principal que estos pequeños de tres y cuatro años aprovecharan la oportunidad de aprender a hacer, servir y comer una serie de elaboraciones culinarias fáciles y saludables. Vestidos como verdaderos cocineros, con sus gorros y todo, estos pequeños se esforzaron en aprender de una forma muy divertida con las manos en la masa. Normalmente, el Carlos Oroza suele realizar estas actividades con estudiantes de la ESO para atraer a futuros alumnos, pero en este caso fue el Colegio Sagrado Corazón de Placeres el que se interesó por visitar el centro con los más pequeñines y resultó muy divertido, según reconoció la profesora Tina Otero. Alumnos de la Escuela hicieron de profesores. En la actividad participaron alumnos de los Ciclos Superiores de Información y Comercialización Turística, y de Restauración, que se encargaron de recibir a los niños y vestirlos de cocineros con los simpáticos gorros, así como del diseño de las recetas y de la publicidad y difusión de la actividad. Por su parte, el alumnado de los Ciclos Medios de Cocina y Gastronomía y de Pastelería y Repostería, con los profesores Daniel Pulzoni y Nuria Ruiz al frente, distribuyeron a los niños en dos talleres culinarios y les enseñaron a hacer mini pizzas, galletas y pastas, a cortar la masa y a decorarlas, utilizando inofensivos utensilios. A repetir en casa. Al rematar la actividad culinaria, los alumnos del Ciclo Medio de Servicios de Restaurante y Bar enseñaron a los pequeñines a preparar la mesa para poder degustar en la cafetería la merienda que ellos mismos elaboraron . Y como despedida de la jornada, cada niño y niña se llevó para casa una muestra de las diferentes galletas y pastas que hicieron, así como las recetas para poder repetir la experiencia en casa con la ayuda de las mamás y de los papás, que probablemente que no tendrán tanta paciencia como los monitores del Carlos Oroza.

Los niños se marcharon encantados, se lo pasaron de miedo y quién sabe si algunos de ellos acabarán siendo alumnos de la Escuela Carlos Oroza y después se convertirán en grandes cocineros. La experiencia seguro que no la olvidarán.