Ariel Rosada cuajó su mejor partido desde que llegó a Vigo ante el Zaragoza. Su actuación levantó los aplausos de las gradas de Balaídos que antes habían sido muy críticas con el desacierto del argentino. La resaca de la victoria frente al conjunto maño muestra al medio centro más sereno y asentado casi un año después de que aterrizase en el Celta.
«Soy consciente de que no me estaban saliendo bien las cosas aquí, y que tuve que jugar con toda la gente en contra, pero he resistido. Con trabajo, por suerte, demostré ante el Zaragoza que he conseguido darle un poco la vuelta. Esto me deja tranquilo aunque me centro en lo que le haga bien al equipo y no me preocupo de la gente», comentó ayer el centrocampista. Admitió que tras las diferentes ovaciones con las que le premió la grada se pudo ir satisfecho del campo. «Me fui a casa contento aunque no fijo mucho en lo personal y sí más en lo colectivo. El equipo hizo muy buen partido. Se entregó por completo y todos los jugadores estuvieron a muy buen nivel».
Fiel a su humildad, le restó importancia a su buena actuación y se centró en la repercusión que tuvo para su equipo el triunfo ante el Zaragoza del pasado sábado. «Las cosas me salieron bien pero es pasajero puede ser solo un partido. Lo importante es que el equipo jugó muy bien y eso quiere decir que estamos haciendo las cosas correctamente».
En sus agradecimientos no se olvida de Pepe Murcia. El técnico le ha convertido en un titular indiscutible.