Cuando el escaparatismo es arte

Susana Acosta susana.acosta@lavoz.es

PONTEVEDRA

07 dic 2008 . Actualizado a las 03:46 h.

No se extrañen estos días si ven el escaparate de la Librería Paz cubierto por libros desordenados, se trata de una nueva iniciativa urbana de los alumnos de la Facultad de Bellas Artes que ha sido recibida con entusiasmo entre los comerciantes de la ciudad. Librerías, tiendas de moda o de muebles de cocina son algunos de los espacios escogidos por los alumnos para realizar la intervención artística. El proyecto, propuesto por la profesora Paloma Cabello, que imparte la materia Didáctica de las artes plásticas, consiste en evaluar la eficacia de esta práctica, a través de la interacción del público. Los ciudadanos lo tendrán difícil a la hora de elegir el mejor proyecto, aunque seguro que no faltarán voces contrarias que pongan en tela de juicio las intervenciones. Todo es discutible y opinable, pero lo que parece evidente es que mientras que en algunos escaparates hay un trabajo de planificación y diseño previo a la intervención, en otros la improvisación parece ser la norma dominante. Olvidar el concepto del arte del siglo XIX. Ángela Curro y Antía Cea son las artífices de la expresión artística de la librería Paz. Estas jóvenes creadoras intentaron acercar al espectador el arte contemporáneo y «olvidar el concepto del siglo XIX, anclado en el espacio expositivo». Una nueva forma de mostrar al público que lo estático también puede ser dinámico, y que lo caótico, en ocasiones, sigue un orden. Otra de las intervenciones artísticas que también llamó la atención fue de la The Singular Kitchen, situada en la calle Loureiro Crespo. Andrea Lage, María Baamonde y Cillas Rodríguez fueron las encargadas de decorar este escaparate. Las alumnas iniciaron su proyecto a partir de la obra del famoso autor Piet Mondrian, con la finalidad de acercar las artes a la vida urbana.

Bajo el lema «La sencillez de la forma, no implica la simplicidad de la experiencia», del artista norteamericano Robert Morris, cinco alumnas de la faculta de Bellas Artes intentaron situar al espectador dentro del escaparate, jugando con los límites entre la realidad y el dibujo, y creando una viñeta de cómic. Se trata de Andrea Pérez, Antía Mosquera, Begoña Mumary, Keila Fernández y Ruth Núñez que demostraron que la sencillez de líneas y el contraste entre el color y el blanco y negro, son una apuesta elegante y atractiva para la tienda Torrado.

El último punto de referencia de esta actividad es la tienda de moda Gg situada en la plaza de la Peregrina, donde Roi Barros y Ramiro Abilleira, utilizan imágenes de la reciente edición de Chámalle X para sorprender al público. En todos los proyectos, la profesora Paloma Cabello valorará el diseño de la intervención, su realización y la efectividad con respecto al público pontevedrés.

Desde sus inicios la facultad de Bellas Artes siempre ha demostrado que la creatividad y la interacción con el público son un elemento vital para hacer partícipe a la ciudad de Pontevedra. Pero lo que parece innegable es que las propuestas de sus alumnos nunca dejan de sorprender a los ciudadanos.