Andrea renace en Allariz

PONTEVEDRA

La asociación que se vio obligada a cerrar su centro de acogida de burros en Barro retoma su actividad en el municipio ourensano gracias al apoyo del Ayuntamiento

23 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde hace un mes los responsables de la asociación Andrea y sus burros viven en Allariz. David Lema y Elsa Pérez aceptaron el planteamiento del Ayuntamiento para retomar en la localidad ourensana la actividad que hasta diciembre del 2006 desempeñaban en su centro de Curro (Barro).

Cuando surgió la oposición vecinal y del equipo de gobierno de Barro a la legalización de las instalaciones -un proceso que contaba con una subvención de 64.200 euros de la Consellería de Medio Ambiente-, el colectivo suspendió todas sus actividades y puso en venta su casa.

Una asociación de Francia ofreció a Andrea trasladarse al país galo para dirigir un centro de terapia asistida con asnos. Era una «opción apetecible» y casi cuando tenían un pie en Francia llegó el ofrecimiento del concello bañado por el río Arnoia. «Las negociaciones empezaron en la Semana Santa del 2007, pero ellos nos pidieron no hacerlo público hasta que el acuerdo estuviera cerrado y hoy solo quedan flecos», explicó ayer desde Allariz el presidente de Andrea, David Lema.

En la primera reunión que tuvieron con el alcalde, el nacionalista Francisco García, y los concejales de Medio Ambinte y Servicios Sociales los miembros de la asociación fueron muy claros: «Les dijimos que solo nos interesaba si el Ayuntamiento formaba parte del proyecto. En Barro lo pasamos muy mal y no estábamos dispuestos a que se repitiera la experiencia». David Lema no olvida que durante más de un año Andrea trabajó en solitario y sin ayudas públicas para defender el burro. «Hicimos una labor que correspondía a la Administración. El burro es un animal que cumplió una importante función social y se ha ganado una merecida jubilación. Hay otras opciones más allá del sacrificio y la gente mayor le coge cariño a estos animales».

Por el camino se quedaron otras alternativas para que la labor de Andrea se quedara en la provincia. Sus responsables mantuvieron contactos con comuneros de Cotobade y el Ayuntamiento de Marín.

Allariz ofreció al colectivo dinamizar una aldea rural del municipio, hoy deshabitada, a través de las tres líneas de trabajo de Andrea: el centro de acogida y rehabilitación de burros abandonados y maltratados; el centro de terapia asistida con burros; y la recuperación del patrimonio rural a través del cultivo de tierras, sobre todo, cereal.

Aunque el paso está dado, queda mucho por hacer. De momento, la asociación cuenta con ocho burros que provisionalmente están en el ecoespacio O Rexo, una zona de bosque ubicada a las afueras de Allariz que decoró el escultor vasco Agustín Ibarrola. «Físicamente solo llevamos un mes aquí y estamos estudiando la viabilidad del proyecto. La central de operaciones está en O Rexo porque aún no empezaron las obras de rehabilitación de las instalaciones en la aldea». David Lema aludió a que el compromiso municipal pasa por la firma de un convenio para la limpieza y mantenimiento de caminos de senderismo con tracción animal y motriz y para la realización de cursos de formación ocupacional.