Un espectáculo con denominación de origen

Leopoldo Centeno

PONTEVEDRA

24 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La formación Nova Galega de Danza (NGD), con sede en A Coruña, es un grupo que tanto en sus ensayos como en sus actuaciones en público emplea la música en directo, algo sumamente importante dado que aporta espontaneidad, frescura, viveza, brillantez, vibración, vida, soporte, tensión?

Hemos aplaudido y comentado sus dos espectáculos anteriores, Alento y Engado, ofrecidos bajo el patrocinio de Caixanova, al igual que el presente trabajo denominado Tradicción que ha tenido lugar en el Centro Social de la entidad en Pontevedra.

Para llegar a su feliz consecución, los directores artísticos y musical fueron recopilando por distintos pueblos y zonas de Galicia bailes, músicas y canciones populares para que sirviesen de punto de partida a la idea a desarrollar. El trabajo ha tenido varias fases: Investigación (trabajo de campo), transformación (adaptación y arreglos para el grupo) y montaje. Sin embargo, los componentes de la NGD a través de sus directores, han tenido que buscar el adecuado equilibrio entre las danzas tradicionales y las modernas para ser interpretadas con la música en directo, siguiendo una línea singular, a la vez que propia y manteniendo la premisa de un estilo de danza personal, asequible a todos los públicos. La música procede de diversos puntos geográficos, perfectamente definidos en el programa de mano, de ahí que nos parezca una música con denominación de origen. Siguiendo unas melodías tradicionales, Pedro Lamas las vistió con un ropaje nuevo; es decir, las revistió para enriquecerlas, tanto rítmica como armónicamente, dándoles una personal distribución a los instrumentos, arropándolas con armonías modernas y siempre en perfecta comunión con la danza, bebiendo una de la otra, al igual que los dos rieles de la vía del tren que, aunque están separados, conducen al mismo fin, esa meta anhelada por los responsables de las direcciones artística (coreografía) y musical. Por lo expuesto, las partituras (aun partiendo de su origen tradicional) puede firmarlas con toda propiedad el arreglista adaptador, Pedro Lamas. Por otro lado, la música en sí tiene entidad y cuerpo necesario no ya sólo para llevar la firma de Pedro Lamas (excepto dos temas de Jacobo de Miguel) sino para figurar de forma independiente en una grabación discográfica.

Dos partes

El programa ha constituido un ramillete de alalás, alboradas, canciones, jotas, muiñeiras, pasodobles, etc., recogidos en diversos puntos de la geografía galaica y que han sido interpretados en dos partes. Cada una de ellas con 40 minutos de duración. El cuerpo de danza dirigido por los coreógrafos y bailarines Jaime Pablo Díaz y Vicente Colomer estuvo integrado, asimismo, por Alba Vázquez, Emma Cabañas, Laura García-Vera, Lorena Ballesteros e Iván Villar, los cuales han tenido una brillante interpretación, componiendo figuras, posiciones y distribución muy originales y personales, de gran efecto y plasticidad, con cuerpos nacidos para la danza.

El grupo de seis músicos estuvo capitaneado por Pedro Lamas (director, arreglista, saxo soprano, gaita y percusión tradicional), al que le secundaron Juan Collazo (vibráfono y percusión tradicional), Miguel Queixas (batería y percusiones), Ricardo Rozas (guitarra), Suso Iglesias (acordeón) y Xabier Díaz (voz, gaita y percusión tradicional). Todos a un magnífico nivel individual y colectivo.

NGD ha presentado un excelente trabajo en el que ha reinterpretado la tradición bajo su prisma artístico, empleando -como se mencionaba en el programa de mano- su propio imaginario colectivo, cual vademécum, donde se integraban: tierra, percusión, madera, viento, fuerza, pueblo, movimiento, piel, destreza, virtuosismo? Un grupo en clara progresión respecto a sus anteriores trabajos.