Filgueira, algo más que paraguas

PONTEVEDRA

El padre empezó con la saga de comerciantes en una tienda que ocupaba la mitad de la planta baja del edificio que hoy en día tiene cuatro pisos de stock

03 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Siendo hijo y nieto de comerciante, la lógica condujo, casi irremediablemente, a Ernesto Filgueira Touriño a seguir los designios de sus antepasados. Cuando te crías asomando la cabeza tras un mostrador, absorbes el tacto que hay que tener con los clientes, el sabor por la profesión y la vista necesaria para sobrevivir en un sector amenazado por las grandes superficies y atado a la tiranía de las rebajas.

Así, más o menos, se presenta el día a día en La casa de los paraguas. El nombre, que se ha hecho plenamente identificativo del comercio, fue «una condición del propietario original» como rememora Ernesto Filgueira padre. «El traspaso fueron 200.000 pesetas -dice- y me pedía 2.500 pesetas de renta mensual, pero me lo rebajó a 1.500 si le mantenía el nombre de La casa de los paraguas».

El comercio, situado en un edificio de más de doscientos años de solera, cuenta hoy con cuatro alturas. Empezó siendo «la mitad de la planta baja, porque la otra mitad era la trastienda», recuerda el experimentado tendero. Desde que lo cogió han pasado ya 45 años y obviamente las cosas han cambiado tanto como los tiempos.

La astilla de esta historia, que recuerda inequívocamente a su padre, tanto en el físico como en la dedicación a la empresa y los clientes, pudo haber elegido su carrera en la marina mercante, pero siendo un veinteañero ya se sentía cómodo rodeado de mercancía y stock. «Empecé echando una mano los sábados y en épocas de vacaciones -recuerda- hasta que ya fue algo diario. Lo cierto es que siempre me gustó».

Experto en nudos de corbata

Si algo tienen los años es que aportan experiencia. Por eso, si hubiese un concurso de hacer nudos de corbata, Ernesto Filgueira padre, podría ser el finalista y de paso el organizador. Por su tienda siguen pasando los menos diestros en estas lides para que les haga los nudos a medida del complemento estrella de un buen traje. Asegura Filgueira que sería «imposible cuantificar cuántos nudos de corbata he hecho en mi vida», pero da fe, orgulloso, de que son muchísimos.

Además de ser experto en nudos de corbata, el progenitor de los Filgueira es veterano en las artes genéricas de venta al por menor. Desvela que las prendas estrella están siendo los «bañadores y bikinis» aunque obviamente «cada temporada tiene sus artículos».

Por si este currículum pudiese parecer escaso, los responsables del comercio familiar ya saben lo que es protagonizar «un desfile de ropa en la discoteca Equus y otro en A Ferrería, con otras firmas».

El futuro se presenta asegurado para el comercio de los Filgueira porque el que fue presidente del Centro Comercial Urbano Zona Monumental, Ernesto Filgueira hijo, ha cogido el bastón de mando de mano de sus padres.

Rebajas

Hablar de comercio y no mencionar las rebajas sería algo descabellado. Los compradores esperan, cada vez más, a estos períodos de ventas más baratas para «hacer el agosto» en pleno julio. Lo que no es tan habitual es escuchar la otra parte, la de los comerciantes, tan pendientes del termómetro como de los márgenes de beneficios que dejan estas ventas.

Para los Filgueira, «las rebajas deberían empezar en Galicia más tarde que en el resto de comunidades». La explicación estriba en que «aquí el clima es muy diferente al de otras zonas y nos sentimos perjudicados». Padre e hijo han diseñado una y mil veces calendarios alternativos al del 1 de julio de cada verano y su deseo es que, al menos, estas bajadas de los precios, arrancasen «a finales del mes de julio».

La alternativa, que podría parecer algo aislado y propio de los comerciantes gallegos, cuenta con el respaldo de los vendedores catalanes, que también verían con buenos ojos un cambio sustancial en esta tradición.

Central de Compras

Con el fin de competir con las grandes superficies y los gigantes empresariales europeos, estos pequeños comerciantes se han organizado para formar una central de compras y conseguir abaratar costes. Es la versión moderna de la sempiterna lucha de David contra Golliat.