El Ministerio de Industria se ha comprometido a poner coto al «hasta» de las ofertas de líneas de alta velocidad. Es una de las viejas reivindicaciones de las asociaciones de internautas y de consumidores: que no se permita a las operadoras ofrecer lo que no son capaces de dar. Las empresas dicen que no mienten, que se comprometen a llegar a una determinada velocidad de conexión, no a servirla siempre, y a todos los usuarios. El problema es que el usuario no sabe cuándo sí y cuándo no, y que en algunos casos la velocidad real no alcanza el 50% de la que entiende que está pagando. En contratos de hasta un mega el grado de cumplimiento es del 90%, pero cuando se pactan «hasta» 20 megas los problemas crecen. Sobre todo para subir archivos, más que para bajarlos.
Las compañías alegan que el caudal depende de variables como los usuarios concurrentes, las interferencias, la distancia a la centralita o la calidad de la línea. Para evitar que esas circunstancias escondan abusos, Industria fijará el margen de error en el 80%. Que ya es bastante para lo que cuestan.