«La Educación es mi religión, aprendí mucho de mis alumnos y les estoy muy agradecida»

La Voz

PONTEVEDRA

17 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Las tres grandes pasiones de Margariña Valderrama son su profesión, sus amigos y su familia. Es activa por naturaleza, vive acelerada y tiene fama de organizadora y conseguidora.

«La Educación es mi religión y soy docente hasta en la cafetería», dice. Recién terminada la carrera dio clases particulares y recuerda que fue feliz en esa tarea. Era muy joven y sus alumnas tenían mucha confianza con ella.

Su primer trabajo en un centro fue en el Colegio Inmaculada de Marín. «Me llamó para ese trabajo Pilar Romaní, que había sido profesora mía». De allí pasó como interina al Instituto Salvador Moreno, también en Marín, hasta que la echaron. «Eran otros tiempos y los profesores entraban y salían por decisión unilateral del director».