Más de un 50% de las consultas que recibe la nueva oficina de asesoramiento de urbanismo creada por la Diputación están referidas a la edificación de los núcleos rurales.
Los responsables de la oficina subrayan que se trata de una clase de suelo muy específica de Galicia sin equiparación en leyes estatales. En los planeamientos antiguos había veces en que eran asimilados a suelo rústico y otras a suelo urbano. Esta situación, unida a la revisión de la normativa, ha generado numerosas consultas.
Cuestiones como la forma en que debe medirse la consolidación edificatoria del suelo, que es lo que determina, en este momento, la posibilidad de aplicar el régimen del suelo del núcleo, generan continuas dudas. También la traducción de las áreas de tolerancia antiguas a las áreas modernas de expansión, la admisión o no de parcelaciones, así como la tipología admisible.
Dieciocho concellos efectuaron en los últimos 100 días consultas formales a la oficina sobre todo tipo de cuestiones urbanísticas y diez más por vía telefónica. Algunas de ellas preguntaban por los mecanismos legales para implantar nuevas dotaciones, es decir, qué clase de suelo permite alojarlas y si es o no necesario modificar el planeamiento o si basta un plan especial de infraestructuras.
Valoraciones y suelo rústico
Los criterios de valoración de las expropiaciones, que «trastocó» la ley 8/2007, las tasaciones conjuntas o la enajenación de patrimonio municipal de suelo -informes que requiere- son también materia frecuente de consultas. Además, hay problemas con las construcciones en suelo rústico (obras por licencia municipal o sometidas al trámite de autorización previa de la Xunta) y con la imposición de contribuciones especiales.
Otra cuestión que genera problemas es la posibilidad de ajustar el planeamiento general a través del planeamiento de desarrollo, sin necesidad de modificación puntual, así como la situación legal de construcciones fuera de ordenación, la instalación de cámpings, y los convenios urbanísticos.