«Podríamos denominar a esta etapa posterior a 1990 como postmovida, pero únicamente por utilizar los referentes más populares que pueden identificar a un conjunto de músicos muy diferentes», explican la filóloga Susana Rodríguez y el músico Rubén Suárez, que también trabaja en una firma de diseño de páginas web, para referirse al período cronológico que incluyen en su trabajo Después de la movida. La música pop y rock en Pontevedra entre 1990 y 2007, premiado recientemente por la Diputación. «Nos encontramos en esta etapa con una diversificación de estilos notable, aunque es posible encontrar puntos en común», apuntan los autores del trabajo. «Se ha notado cierto aperturismo hacia lo europeo y lo americano -advierten-. Esto tiene mucho que ver con Internet como punto de encuentro y se manifiesta, por ejemplo, en una mayor apuesta por la composición en inglés. Por otra parte, el acceso a las nuevas tecnologías ha permitido otro aspecto común: la autoedición, promoción y difusión autónoma». Y aunque Vigo, con Los Piratas a la cabeza, es la ciudad que ocupa el mayor número de referencias musicales, los autores también destacan en su estudio de investigación el papel de Pontevedra. «Es una ciudad que actualmente pasa por una etapa creativa muy interesante, con formaciones como Villanos de Boraville, Torah Tigers, Sugar Mountain o Austria», dicen Rubén y Susana. Pero además, destacan a grupos como Motores, Gloomy House o Dismal, «nombres importantes directamente ligados a la ciudad». «Los ecos de la movida -añaden- llegaron a Pontevedra y a muchas otras ciudades gallegas y españolas que necesariamente no fueron protagonistas de ese movimiento cultural. Pero la proximidad entre Vigo y Pontevedra es un factor determinante que facilita la permeabilidad de modas y corrientes estéticas». Precisamente, los locales Sugar Mountain son una de las bandas que más les gusta a los autores de este trabajo, junto a otros grupos de la provincia como Niño y Pistola, The Phantom Keys, Los High Sierras, Thee Tumbitas o Ectoplasma.
El trabajo, que puede ser publicado por la Diputación, no pretende ser una crónica de una época, sino un repaso heterogéneo en el que se incluye un análisis acerca de las características de esta etapa. «Incluimos reseñas ordenadas con criterio alfabético de más de cien bandas que consideramos que ajustaban al período y estilo descritos; información sobre publicaciones musicales, estudios de grabación, festivales etcétera; y en definitiva, casi todo lo que pudiera dibujar el estado de la música pop rock en la provincia entre 1990 y 2007», afirman. A esta gran cantidad de grupos reseñados con sus respectivas fichas, Susana y Rubén han añadido en un apéndice a otros muchos que no superaron la etapa maquetera. El trabajo se completa con fotografías de algunas bandas y otras imágenes de entradas de conciertos, portadas de discos o carteles. Los locales. Si en los 80, los templos de la movida tenían nombres como los vigueses Kremlin, La Kama, Ruralex o Manco, el cambio de década aportó nuevos escenarios para las bandas que surgieron y entre ellos, los autores citan a La Iguana de Vigo como «la piedra angular» de este período, aunque destacan que en los últimos tiempos, las salas, de todos los tamaños, han proliferado. Aún así, la falta de locales donde ensayar y tocar es uno de los principales problemas con los que se encuentran la mayoría de las bandas. «Esta situación -aclaran- pasa por un mejor momento en Vigo, que en la actualidad cuenta con bastantes salas en las que es posible tocar y con numerosos locales de ensayo. De todas formas, es necesario reivindicar un aumento de las ayudas institucionales, que siguen siendo insuficientes».