María Adánez sufre la pasión de «La señorita Julia»

La Voz

PONTEVEDRA

15 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La comedia y, sobre todo la televisión (Aquí no hay quien viva) le dio la popularidad. Pero el teatro le sirve los personajes más complejos y dramáticos a María Adánez que, después de Salomé, esta noche dará vida a La señorita Julia de August Strindberg en el Centro Social Caixanova (21 horas).

La atemporalidad de la lucha de sexos y la lucha de clases son dos elementos clave de esta obra, que el autor sueco lanzó en 1888 y que ahora dirige Miguel Narros. La propia Adánez ha reconocido que esta última sigue vigente en nuestra vida cotidiana: «Lo importante es la tolerancia y la libertad pero todavía hay un clasismo tremendo en el mundo», advirtió.

El nudo del drama se centra en tres personajes; la señorita Julia, hija de un conde; Juan, su criado y Cristina, la cocinera y supuesta amante de Juan. La acción tiene lugar durante la noche de San Juan, la fiesta pagana del solsticio de verano. Esa velada, en ausencia de su padre, Julia invita a bailar a su criado y juega con él, provocándole e insinuándose. El juego termina volviéndose en contra de ella y acaba siendo seducida. Juan intenta que ella robe dinero a su padre y se escape con él pero, una vez que el conde regresa, se acobarda y asustado por las consecuencias de su comportamiento, no ve otra salida que inducir al suicidio a una mujer que ha perdido la voluntad y la capacidad de reacción.

La obra no escatima en escenas violentas pero, como justifica Adánez, «refleja lo que vivimos». «La violencia psicológica es igual de mala que la física, te anestesia el alma», señala.