Óscar Guimeráns aúna la fuerza y el talento como pocos futbolistas. Formado desde categoría alevín en el A Seca pontevedrés se le presentó la oportunidad de irse a La Masía a los 14 años a través del ex guardameta blaugrana Amador. Nadie entendió porqué, en plena negociación de Rifé con su padre, acaba yéndose al Valencia.
En la ciudad del Turia todo era distinto. Ni siquiera llegó a firmar un contrato. Los técnicos apenas contaron con él y terminó su periplo en el Deportivo, en el que permaneció 5 años, el último con el filial blanquiazul en Tercera División, categoría en la que se mantuvo defendiendo la camiseta del Portonovo.
Esta temporada tenía al Ourense, Lugo y Águilas como alternativas. El Pontevedra no disponía de referencias y ante sus posibles salidas el cuerpo técnico granate optó por incorporarlo al filial y que entrenase con el primer equipo.
Javi Gracia no tardó mucho tiempo en verle sus cualidades. Probablemente los muchos sobresaltos que ha vivido en su etapa deportiva lo han hecho madurar. Hoy es jugador de la primera plantilla del Pontevedra con todas las garantías.