Una vida entre fogones

Chelo Lago consuelo.lago@lavoz.es

PONTEVEDRA

Ángela Ces Solla, Lita, del Restaurante Casa Ces, de A Porteliña, Poio, recibió ayer por la tarde en Lalín, con motivo de la Feira do Cocido, el premio a la labor de toda una vida, no en vano lleva más de 50 años entre los fogones del negocio familiar. Un negocio que montaron sus padres, hace ahora justamente cien años. Fue en 1908 cuando Eduardo Ces y Ángela Solla abrieron Casa Ces en Poio, como la típica tienda de ultramarinos y taberna de pueblo. Como comenta su nieta, Ángela Barcala, encargada en la actualidad de la cocina, «también daban comidas para toda la gente que bajaba de A Escusa y Armenteira a las ferias». «Como no había transporte, venían andando y paraban en la tienda a desayunar o a comer». La casa de comidas tenía alrededor anillas de hierro -algunas de las cuales aún se conservan en la fachada- en donde los clientes ataban el ganado y los caballos mientras hacían la parada en el establecimiento. «Era el párking de antes», comenta entre risas Ángela Barcala, Gelis.

La cocinera conoció la noticia del reconocimiento de la Feira do Cocido hace una semana. Y cuando lo supo, comentó con naturalidad a su familia «cuando me lo dan, es que me lo merezco. Además, trabajé toda mi vida». Y aún sigue haciéndolo, a pesar de que tiene 87 años y un corazón debilitado, que la llevó hace poco tiempo, apenas un mes, a estar ingresada en la UCI del Chop. Pero responde muy bien a la medicación y ya está de nuevo en la cocina, ayudando en labores como la de pelar patatas. Además, su hija confiesa que incluso riñe, lo que es una buena señal de su estado de salud. Cuando le dicen que no pele más patatas, se apresura a sacar el genio para responder: «Hai hoxe, nunca está nada ao teu ghusto».

Ángela Ces, al igual que sus nueve hermanos, se crió entre los fogones. Ya casada y una vez que su madre quería dejar el negocio, se lo ofreció, pues ninguno de sus hermanos quería hacerse cargo. Y junto a su marido, Severino Barcala, fallecido hará el próximo mes de marzo diez años, se puso al frente del establecimiento. Entre los platos más renombrados de Lita están el rodaballo guisado y también la caza en general, con la perdiz como buque insignia, además de pescados como la angula y la lamprea.

Ahora están al frente del negocio familiar dos de las cuatro hijas de Ángela Ces y Severino Barcala, también criadas entre los fogones del restaurante. De la cocina se encarga Ángela, más conocida como Gelis, y Ana está al frente del bar. Además, el marido de esta última, Ramón Chouza, hace las labores de gerente y se encarga del comedor, que tiene cabida para 70 comensales, tras sucesivas mejoras y ampliaciones que afectaron a todo el restaurante, que sigue en su ubicación primitiva. Ahora cambiaron la carta y la tienen por temporada. «Está acabando la temporada de caza -comenta Gelis- y estamos ya con la lamprea y la angula». Define su cocina como tradicional. «Yo aprendí de mi madre y luego fui a clases para preparar platos de caza, pero seguimos haciendo una cocina tradicional».

Entre los comensales que acudieron a probar alguna de las exquisiteces que se preparan en Casa Ces están desde el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, hasta el reconocido arquitecto portugues Álvaro Siza, autor del proyecto de reforma del Café Moderno y del Centro Galego de Arte Contemporánea de Santiago, entre otras obras emblemáticas. También estuvieron políticos como Mariano Rajoy, Eduardo Zaplana, Federico Trillo o María Fernanda Rudí. Y sus menús también fueron probados por gente del mundo de los toros, como los hermanos Lozano, empresarios de la plaza de Pontevedra, o los diestros Espartaco o Palomo Linares, entre otros.