El doble abastecimiento permite esquivar la sequía hasta mayo

PONTEVEDRA

El embalse de Pontillón de Castro continúa ganando ocupación, pero aún está solo al 60% del total

15 dic 2007 . Actualizado a las 02:53 h.

Galicia está seca. Y Pontevedra con ella. Pero mientras la sequía más severa en los últimos treinta años obliga a la Xunta a poner en marcha un plan urgente de inversión de 32 millones e euros para paliar los efectos de la falta de agua en el país de la lluvia, Pontevedra logra esquivar los efectos perniciosos de la escasez de precipitaciones.

Todo ello gracias al doble abastecimiento con el que cuenta la ciudad de Pontevedra. Según explicó ayer la concejala socialista Celia Alonso, edila delegada del área, la ciudad tendría garantizado el suministro de agua hasta mayo, justo el mes hasta el que la Consellería de Medio Ambiente calcula que se prolongará el período seco en la comunidad. Hasta entonces, la ciudad tomará el agua que consume desde la cabecera del río Lérez. Esta circunstancia, que comparten otras ciudades gallegas bañadas por ríos como Ourense y Lugo, permitirá a Pontevedra seguir consumiendo a diario en torno a un millón doscientos mil litros de agua.

El caudal del Lérez se mantiene estable y no hay riesgo todavía de que el bombeo desde la estación de Monte Porreiro produzca alteraciones en el caudal ecológico del río. Ya entonces, en el mes de mayo, se pasará al plan estival. Para evitar que el bombeo afecte a la fauna fluvial por un secado del cauce, la ciudad tome en verano su agua del embalse de Pontillón de Castro, abastecido por el río Rons.

De hecho, desde el pasado mes de noviembre, cuando se frenó la toma de suministro desde la presa, el embalse ha logrado recuperar notablemente su capacidad.

Según el último dato facilitado por la Consellería de Medio Ambiente, que realiza un seguimiento diario al estado de los embalses de abastecimiento de toda la comunidad autónoma, el de Pontillón de Castro se encuentra al 61% de su capacidad total. Con todo, el pantano continúa por debajo del índice del pasado mes de octubre, cuando llegó a registrar una ocupación del 83%. Pero la sequía obligó ya entonces a alargar el dispositivo estival hasta el mes de noviembre.

Normalmente, el suministro desde el embalse se corta en octubre, cuando se comienza a tomar de nuevo el agua directamente del río Lérez, pero la escasez de precipitaciones en el arranque del otoño forzó al Ayuntamiento a mantener el plan estival en pleno mes de octubre.

La situación de este otoño es anómala. Basta un dato: el embalse de Pontillón de Castro, que se encuentra a día de hoy a un 61% de su capacidad, logró solo con las precipitaciones del mes de octubre del año pasado situarse en el 100%.

El uso del embalse de Pontillón de Castro como abastecimiento durante octubre y noviembre de este año supuso un drástico bajón en las reservas. En septiembre el embalse superaba de largo el 85% de su capacidad, pero bajó de forma constante hasta situarse en el 59,1% a mediados de noviembre, cuando se cortó el suministro desde el embale. Aun así, en las condiciones actuales, y si tuviese que tomar el agua solo del embalse de Pontillón de Castro, la ciudad tendría garantizado el suministro durante dos meses en ausencia total de precipitaciones.