Cerca de un centenar de vecinos de la parroquia de Campelo, en el municipio de Poio, se reunieron ayer en asamblea para tratar las sospechas que se han despertado en el pueblo acerca de que el Ayuntamiento esté interesado en adquirir un inmueble para realojar a las familias gitanas de O Vao cuyas chabolas han sido demolidas en el poblado marginal.
El encuentro se produjo ayer a las cinco de la tarde en la iglesia, que se quedó pequeña ante la expectación generada. El alcalde, el nacionalista Luciano Sobral, había sido convocado por los vecinos, aunque finalmente no acudió a la reunión. Según explicó Jorge Juan Torres, portavoz de los vecinos, ahora un grupo se desplazará al Ayuntamiento mañana para tratar de forzar una reunión con el regidor. «Xa que non quixo vir, imos ir ás dez da mañá, catro veciños para que nos atenda o alcalde no Concello», explicó el portavoz.
La intención de los afectados, que no han pactado todavía el encuentro con el regidor, es que éste se produzca en la misma mañana de lunes, si bien están dispuestos a permanecer en el Ayuntamiento «ata que nos reciba». En este caso, los vecinos de Campelo coincidirían en el Concello con otro grupo de vecinos, el de afectados de la PO-308, que también han hecho de la casa consistorial el escenario de sus protestas.
En el vecindario se viene rumoreando desde hace ya semanas que algunas de las familias desalojadas de O Vao podrían trasladarse a vivir a la parroquia de Campelo. Pero en los últimos días los comentarios se acrecentaron ante la comprobación de que un intermediario inmobiliario se había interesado al menos por una vivienda en la parroquia.
«Nós o que queremos que nos digan é si o Concello está detrás das compras. Porque ao final é como se lle estiveramos os veciños comprando cos nosos impostos as casas», dijo Jorge Juan Torres.
El Ayuntamiento de Poio se está encontrando con serias dificultadas para solucionar el problema de la vivienda para las familias cuyas chabolas se demolieron en el poblado de O Vao. Un primer intento por realojarlos temporalmente en un cámping de Sanxenxo acabó frustrado. Pero antes, la presión vecinal dio al traste con las intenciones de algunas familias de comprar viviendas en zonas rurales de la comarca de Pontevedra.
En Vilarchán, en el municipio de Ponte Caldelas, los vecinos llegaron incluso a comprar el inmueble en el que estaban interesada una familia gitana para frustrar su adquisición. En Lérez, en Pontevedra, los vecinos también convocaron una concentración para rechazar la presencia de familias gitanas en la parroquia.
Todos estos movimientos vecinales han negado que sus actitudes tengan un trasfondo racista y achacan el rechazo a la vinculación del poblado de O Vao como punto de venta de drogas.