Ramón Braña dirige el emblemático establecimiento de La Toja con el objetivo de devolverle su impronta
07 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Todavía no ha cumplido un año al frente del Gran Hotel, pero Ramón Braña reconoce, a falta de unos días para cerrar el 2007, que le han devuelto el posicionamiento de antaño. Pese a la caída del turismo de congresos, el director asegura que están trabajando en que las convenciones sean el complemento perfecto al turismo vacacional.
-¿Qué posición ocupan los congresos en A Toxa?
-Probablemente el número de eventos haya caído, pero no porque A Toxa esté en decadencia. Las ciudades son su competencia más dura. No conozco ninguna, excepto Vigo, que no tenga uno o dos palacios de congresos. Obviamente uno de los inconvenientes más grande de A Toxa es la capacidad.
-¿Es sólo la falta de espacio el principal hándicap?
-Tenemos capacidad de alojamiento para 600 personas pero no podemos tener un congreso de esas dimensiones porque no caben en ninguna de las salas. El palacio de congresos es como máximo para 300 o 400 personas.
-¿Estaría más potenciado cerca de una ciudad?
-En ellas se crea una infraestructura importante para ello. Si tú haces un palacio de congresos o dos tienes que moverlo y en las ciudades cuentan con la oferta hotelera suficiente y eso, acaba repercutiendo en toda la ciudad.
-¿Cuál sería la infraestructura clave para poder competir?
-Nos faltaría un palacio de congresos cercano o un auditorio. Nos tenemos que limitar a las instalaciones que tenemos o las que podamos montar, sino tendrán que ir a Pontevedra o Vilagarcía. No obstante, los congresos suponen el 40% de nuestros ingresos durante todo el año.
-¿Este tipo de visitas se alejan de la temida estacionalidad?
-Siempre se dice que los congresos rompen la estacionalidad pero la realidad es que tiene unos meses más marcados que otros. Mayo y octubre son la súper temporada pero en invierno también caen. Tienen estacionalidad pero no tan limitada, se convierten en algo complementario al ocio que es nuestro mercado convencional.
-Y el turismo de lujo, ¿es también de temporada?
-La estacionalidad es difícil de romper en cualquier punto del país, sobre todo por la inercia de la sociedad. Contamos con turismo nacional que no apoya demasiado su ruptura. Intentamos romperlo con la doble vertiente del balneario y las convenciones. Hay un factor importante y es que nuestra estacionalidad está marcada muy poco de lunes a viernes y mucho durante el fin de semana.
-¿Cuál es el balance del Gran Hotel este año?
-Ha sido el año de recuperación ya que desde la entrada de Hesperia hubo que posicionar de nuevo al Gran Hotel. La evaluación es positiva y esperamos al 2008 para ver si nos hemos consolidado dentro del mercado con todas las dificultades actuales.
-Hablamos mucho del turismo nacional pero ¿qué lugar ocupan el extranjero?
-Actualmente no ronda ni el 1%, a nivel de balnearios es insignificante. Es, sin duda, una de las asignaturas pendientes.
-¿Se ha notado la celebración de los 100 años?
-Estamos satisfechos del posicionamiento que le hemos dado al hotel. Presentaremos la edición en gallego de nuestro libro y plantaremos tres árboles , uno a cargo del alcalde, otro los empleados y el último, un representante de la cadena.