La autora, que colabora con Bernabé Tierno, estará arropada por su «padrino poético», Enrique Mora
23 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Soriana de nacimiento y pontevedresa de adopción, María del Carmen Álvaro confiesa que su hora preferida para escribir es de madrugada, una vez que todos sus demás compromisos están atendidos y las cosas en orden. «Soy muy ordenada, un poquito meticulosa y bastante metódica», se define. Pero a la inspiración y a la creatividad hay que ayudarla, no surge de la nada, «aunque tampoco hay que forzarla». «Hay que ser disciplinada y buscar siempre un hueco para escribir. Debido a mis diversas actividades, yo lo hago a partir de las doce de la noche. Mi verdadera hora de componer es de madrugada, la fusión de la noche y la mañana, esos dos tiempos que se encuentran y que se fusionan».
Hoy presenta su última obra, Cuando la luz aguarda. Se trata de su quinto libro en solitario, pues participó también en diversas antologías, revistas literarias y en libros de otros autores, como con el prestigioso Bernabé Tierno. Precisamente en su último libro, Optimismo vital, figura una reflexión de María del Carmen Álvaro sobre la arquitectura del ser.
Declara su admiración por el ex comisario y también escritor, Enrique Mora Morandeira, que prologa Cuando la luz aguarda, y al que considera su padrino poético, por introducirla en la Asociación de Artistas de Pontevedra y darla a conocer en la ciudad. Hoy estará en el acto de presentación de su libro, que tendrá lugar en el Café Moderno, a las 20 horas. «Además de la admiración que le profeso -afirma-, tanto en su faceta de escritor como de persona, le tengo un profundo afecto y estar con la gente que uno quiere siempre arropa mucho». El acto estará presentado por María del Carmen Gago Florenti y también intervendrá el cantautor Jaime Correa Deulofeu.
Recuerda la autora que de niña, en su casa, siempre estuvo rodeada de periódicos y de libros. Su madre también escribe y ella empezó de pequeña. Luego, ya en el Instituto Valle Inclán de Pontevedra, el profesor de Filosofía Miguel Cobaleda, y la de literatura, la también escritora María Victoria Moreno, ya desaparecida, la animaron a seguir escribiendo. Aunque le gusta tanto la prosa como la poesía -está preparando un libro de relatos en gallego-, pero «la poesía es un poco más mi refugio».
«Mis poemas -dice- son de interior aunque no siempre intimistas. Me gusta recorrer y desgranar el mundo de las emociones, por eso los temas filosóficos me atraen mucho. Mis poemas tienen ese toque filosófico de búsqueda. Esa es un poco mi característica, ese mundo interior, esa metafísica y magia filosófica que siempre te lleva al origen».
Editado por Letra Clara, la obra, que ya está en las librerías, está teniendo una muy buena acogida. Cuando la luz aguarda es, como se recoge en el propio libro, «un susurro que se funde en nuestra segunda piel, donde siempre hay un tiempo para todo y un regazo de luz para esperar», y está dedicado «a la gente de mi entorno que colabora conmigo para que este mundo interior salga adelante, pero es también para todo el mundo».