Los americanos celebran el Halloween y los gallegos volvemos a recuperar el Samaín. Esta era la noche más importante del mundo celta y de toda su mitología. Suponía el fin del verano y marcaba el comienzo del año nuevo céltico.
La creencia de que durante esta mágica noche las barreras entre el mundo de los muertos y de los vivos se confunden está todavía presente en algunos lugares de Galicia, mientras que en otros, como la comarca pontevedresa, se busca recuperar las tradiciones de esta velada.
Por ejemplo, las calabazas que ha popularizado la fiesta norteamericana tenían también su arraigo en la comunidad. El juego de vaciar calabazas y colocar una vela encendida en su interior en el mes de Santos y Difuntos era una forma magnífica de asustar a los vecinos que pasaban por las corredoiras, como se encargan de recordar en el local Casa dos Druidas de Vilaboa.
Precisamente, en este establecimiento celebran esta noche un concurso de calabazas, en el que un jurado otorgará sendos premios de cien euros a los participantes que presenten la pieza más grande y la más elaborada. El certamen comenzará a las 21 horas y durante su celebración, un poteiro mostrará los secretos de la destilación in situ del agua de la vida, un rito que se sitúa en el marco ceremonioso de las noches entregadas al culto druida.
La fiesta continuará mañana con una degustación de filloas de calabaza a partir de las 18 horas.
Si en Vilaboa celebran la Noite dos Calacús, en Tomeza, concretamente en la Casa do Coto, habrá hoy una Noite de Bruxas, con maquilladores, música de los 80 y 90 y una caña gratis para todos aquellos que acudan disfrazados o traigan una calabaza a partir de las 22 horas.
En la ciudad pontevedresa, la fiesta se traslada a la praza da Verdura, donde a partir de las 19 horas se celebrará el ya tradicional taller de calabazas organizado por el Concello.
Pero además, muchos colegios harán sus propias celebraciones. Por ejemplo, en el CEIP Marcos da Portela, en Monte Porreiro, ya han instalado una exposición de calabazas decoradas con motivos marinos, aprovechando la actividad como parte del programa del Salón do Libro Infantil, que en su próxima edición estará dedicado al mar.
En el colegio de Infantil Crespo Rivas habrá una fiesta de Halloween por la mañana. Los alumnos mayores, disfrazados, buscarán un tesoro que compartirán con sus compañeros.