Paloma Vela, responsable de exposiciones de Caixanova, no lo duda. La Divina Comedia supone «la obra cumbre» de todo el universo del pintor Salvador Dalí.
Esta serie de cien xilografías -que Caixanova adquirió el pasado junio- fue encargada por el Gobierno italiano al artista en el año 1951, ya que se preparaba una reedición de lujo del libro en el 700 aniversario del nacimiento de Dante. Sin embargo, la polémica rodeó el encargo, con críticas de los partidos de derechas e izquierdas, y finalmente el Gobierno desistió cuando Dalí ya tenía listo el trabajo. «Son obras de un gran alarde técnico -reconoció Vela-, ya que cada grabado necesitó 35 planchas para conseguir la textura de acuarela. Es un trabajo al alcance de muy pocos y que Dalí realizó en un taller de Francia».
Si el libro de La Divina Comedia es el viaje a través del infierno y el purgatorio para terminar en el paraíso, el artista de Figueras aprovecha para adentrarse «en su infierno, sus obsesiones y miedos; y su cielo, que es Gala». «No es una traducción exacta, sino una interpretación de lo que para Dalí suponen estas preocupaciones», añadió Vela, quien destaca que esta muestra es una «ocasión única para descubrir y disfrutar al creador».
La parte dedicada al infierno es, según los expertos, la más rica y en la que Dalí «volcó su creatividad». En las distintas imágenes aparecen alusiones a la obra de otros artistas como Picasso, Rubens, Da Vinci o Miguel Ángel, «de los que coge aspectos que él admiraba». También figuran en diversas xilografías las referencias a los campesinos de Millet.
Hay que recordar que Dalí, tras analizar en 1929 el cuadro del autor francés llega a la conclusión de que los protagonistas no están inclinados orando, como parece en un principio, sino enterrando a un niño. Esta imagen la asume como iconografía propia para reflejar a su propia familia enterrando a su hermano, al que no llegó a conocer y que se llamaba Salvador. «Él sentía que era un sustituto y la muerte del hijo es algo que llevó muy dentro», añadió Vela.
La iconografía
Las imágenes de canibalismo, con las que Dalí denuncia la pasividad social ante las atrocidades que él percibe; la figura de la piedra, que refleja la preocupación por el pecado; el famoso Cristo de San Juan de la Cruz, que muestra la crucifixión desde un punto de vista insólito, desde arriba; la muleta, como oposición entre la juventud y la vejez y también la referencia a la impotencia sexual o la descomposición de las figuras, como símbolo de la inmortalidad, son algunas de las recurrencias de la trayectoria de Dalí que están presentes en La Divina Comedia. «Buscaba a nivel estético lo que le preocupaba a nivel vital», subrayó la responsable de exposiciones de la entidad.
En las xilografías elegidas para ilustrar la llegada al paraíso, no podían faltar elementos como los cuernos de rinoceronte, para Dalí la representación de la forma perfecta, o las imágenes de su mujer Gala, que cierra la última estampa de la serie.
También hay ejemplos en la muestra de la denominada anamorfosis, por la que en un mismo dibujo se pueden ver dos imágenes distintas según se mire, un invento artístico que se atribuye al propio creador. La muestra podrá visitarse hasta el 9 de diciembre en la sala del centro social.