Por segundo año consecutivo, el Circo Acrobático Nacional de Pekín actuó para los pontevedreses en el Centro Social de Caixanova. En esta nueva ocasión, el grupo de acróbatas circenses chino (una escuela incomparable en la formación de jovencísimos artistas con cualidades excepcionales), no dejó de sorprendernos gratamente con su espectáculo Alma de China. Bajo la atenta mirada del director artístico, Zhang Yu Sheng, comenzó el espectáculo con una gran imagen de la pagoda del Templo del Cielo como telón de fondo. Una música apabullante sobre temas netamente chinos adaptados y arreglados al gusto occidental, transcurrió a lo largo de todo el espectáculo dividido en dos partes de 45 minutos, todo con precisión cronométrica.
El programa se inició con una Ceremonia de apertura, en la que 24 jóvenes artistas realizaron un delicado y vistoso cuadro con los clásicos farolillos chinos y un lucido vestuario, donde 12 mujeres ascendieron por los dos pasillos del auditorio, para que el público disfrutase con la proximidad de las artistas; realizando a continuación en el escenario una danza típica. El segundo número, Balanceo mano a mano, una pareja vestida de blanco ofreció una especie de pas de deux, sobre fondo negro y fuerte luz blanca, en una fina línea de ballet casi estático, desembocando en un alarde de equilibrismo, con fortaleza de la parte masculina, saltos acrobáticos sobre las manos del portor; luego ella de pie sobre los hombros de su partenaire y de puntillas como en el ballet, incluso sobre un solo pie, de gran efecto. La intensidad y dificultad fue creciendo en los números siguientes que por mor de espacio no vamos a detallar; si bien se sucedieron laureados cuadros como Platos girando (15 artistas), donde los aplausos han sido atronadores; Uniciclo con sombreros, con combinaciones y equilibrios sorprendentes; el premiado Contorsionismo con cristalería con 14 artistas: Espectacular; Malabarismo con sombrillas de constatada dificultad; Pagoda de cuencos de gran belleza plástica, con 16 artistas combinando abanicos y cuencos en equilibrios inverosímiles. La segunda parte se inició con Diábolo en solitario en el que un artista realizó tres bloques diferentes de ejercicios, el último a velocidad de vértigo. Le siguió el denominado Diábolos en grupo donde 7 mujeres jugaron con el diábolo, pasándoselo, bailando coreográficamente y soltándolo a gran altura, incluso saltando sobre las espaldas de sus compañeros para recoger el diábolo en todo lo alto:Inverosímil. Le siguió Rola, rola, en el que un equilibrista realizó diversas pruebas sobre un rodillo y una tabla; luego con dos en posición de T invertida; sobre 3 y finalmente sobre 5 rodillos cruzados y superpuestos en forma de T con el segundo y cuarto en posición horizontal y sobre la tabla, desafiando totalmente la ley del equilibrio: Admirable. Luego, dos mujeres realizando un vistoso número: la portora sobre un taburete silla apoyada de espalda y la ágil sobre ella haciendo equilibrios; dando vueltas circulares sobre su espalda, resolviendo sobre los pies de la portadora. Otro de los laureados números ha sido el denominado Aros: Impresionante. La traca final fue Destreza en bicicleta, con los bastidores recogidos, ofreciendo diversidad de evoluciones: equilibrios, posiciones, alturas, con los pies en el manillar, en el sillín, de pié, acostados, saltando de una bicicleta a otra y éstas sin dejar de rodar. Sobre una bici, 5 equilibristas realizaron diversas figuras, incorporándose más artistas sobre la misma hasta coronar el número de 13: Apoteósico. En la Ceremonia de cierre, la troupe pasó por el escenario para saludar a los prolongados aplausos del público, haciendo que las palmas de éstos echasen humo. Los 35 artistas contagiados palmearon con el público durante muchos minutos de intensos aplausos.
La actuación fue inenarrable: Música excelente y bien amplificada. Luz, espectacular. Vestuario llamativo y de gran colorido. Ritmo frenético. Números asombrosos... Todo deslumbrante, sorprendente, espectacular. Algo para presenciar sin pestañear. En resumen: Excelente embajada artística y cultural del gran pueblo chino.