La cita gastronómica de Bueu, que reunió a miles de personas y repartió cinco mil kilos, quiere evitar bailes en el calendario
16 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El buen tiempo y la fecha elegida, que coincidió con el puente del Pilar, contribuyeron a que la octava edición de la Festa do Polbo de Bueu fuera todo un éxito. Cansada, aunque exultante por el resultado de la cita gastronómica, se mostró ayer la concejala delegada de Turismo de Bueu, Marisol Novas.
La edila nacionalista, que trabajó en la carpa instalada al lado de la lonja, achacó a esas dos circunstancias el estupendo balance del encuentro. Según las cifras oficiales, vecinos y visitantes consumieron, en cuatro días, del 11 al 14 de octubre, cinco mil kilos de este cefalópodo. En la carpa de degustación se sirvieron dieciséis mil raciones y por este espacio pasaron unas sesenta mil personas.
«A carpa non parou desde as once e media da mañá e ata as doce da noite en que pechaba. Había xente almorzando polbo a primeira hora e colas grandes para coller os tiques en varios momentos», apuntó Marisol Novas. Para ella fue su primera Festa do Polbo como concejala de Turismo y ya piensa en la próxima. Reconoce que uno de los objetivos es analizar en profundidad todos los aspectos y llegar a un consenso con hosteleros y cofradía de pescadores para fijar una fecha definitiva para el encuentro culinario de Bueu.
«O que queremos evitar é o movemento de datas porque iso crea confusión na xente. Esta festa tivo lugar en agosto, en setembro e en outubro e hai que decidir cal é a mellor data. Persoalmente, eu prefiro o outono ou o inverno máis que o verán, porque nesta época xa hai xente dabondo e a festa pode axudar a desestacionalizar o turismo, pero xa veremos», explicó.
Una de las anecdótas de esta edición fue que el viernes, 12 de octubre, se agotaron las existencias de pan. En ninguna panadería de Bueu ni de Cangas se pudo conseguir más pan y al final una pequeña panadería-pastelería de Beluso sacó a la organización del problema. «Esa foi a anécdota», comentó Marisol Novas. Inicialmente, se habían previsto dos mil kilos de pulpo para las raciones á feira, pero finalmente la afluencia de público hizo que se rondaran los tres mil kilos sólo con esta preparación, quizá la más demandada. Otro dato que demuestra el tirón de la fiesta fue el número de coches y las dificultades para encontrar aparcamiento, como subrayaron fuentes de la Policía Local.
Esta vez la organización de la Festa do Polbo corrió a cargo del Ayuntamiento y de la cofradía, que presentó la marca «Polbo das rías. Pesca artesanal». El sector de la hostelería se mostró reacio a participar y, finalmente, sólo se animaron dos establecimientos: Rosa de los Vientos y Brisiñas do Mar.
La responsable de Turismo admitió que «non era moi razonable facer a festa só con dous hosteleiros, por iso se contactou coa confraría, potenciando o polpo á feira, tendo en conta que somos un pobo mariñeiro e que é un traballón ir ao mar».