Bailando con arte

María Conde maria.conde@lavoz.es

PONTEVEDRA

El puente del Pilar está resultando de lo más movidito para la veintena de artistas de diversas disciplinas que han tomado el Castelo de Soutomaior durante tres días. El asunto no es tan baladí como un Mira quién baila cualquiera -aunque seguro que tendría su audiencia-, pero tiene algo en común y es que aquí también hay una coreógrafa encargada de dirigir los pasos y progresos de los participantes con su propio cuerpo, la portuguesa Ana Martins, una de las más reconocidas en el mundo de la creación de espectáculos de danza contemporánea. El taller reúne a fotógrafos, artistas, arquitectos y bailarines bajo el travoltiano título Soutomaior Dance y, en vocabulario del gremio, se trata de un land art, o sea un proyecto de arte y naturaleza, que está basado en esta ocasión en la experimentación con el propio cuerpo a través de la danza. Teniendo en cuenta el emblemático escenario, como mínimo es una propuesta realmente saludable para estos días de descanso. Los proyectos. Antón Sobral, uno de los promotores del proyecto junto a Carmen Hermo, explica que lo primero que han hecho los participantes es trabajar en una serie de ejercicios individuales y colectivos de expresión corporal, «por ejemplo, apoyándonos unos en otros, y ocupando espacios». Después, cada uno de los artistas ha elegido un escenario del castillo o de su jardín para intervenir y crear su propia fotografía o grabación inspirándose en lo aprendido en el taller. Las imágenes que pueden ver arriba pertenecen a Carmen Hermo, que escogió junto a dos compañeras esta zona de maleza para ensayar, como dice, «monstruosidades». «Queríamos hacer bolas, con manos y piernas que se movieran, estamos investigando sobre el terreno», indica. «Para este proyecto multidisciplinar -añaden sus promotores- tiene mucha importancia la cooperación y la improvisación, pero sobre todo la aportación reflexiva y práctica de los distintos artistas». Esta convivencia creativa, que reúne a participantes no sólo de Pontevedra, sino también de A Coruña, Santiago, Muros o Vigo, terminará mañana y es la tercera que promueve Sobral en el entorno de los dominios de Pedro Madruga, con ayuda de la Diputación. Otros land art anteriores tuvieron que ver con el espacio y también la poesía.

Muchos pontevedreses han preferido ocupar otros magníficos espacios al aire libre durante este puente. Quién nos iba a decir viendo cómo están las cosas por Levante que a mediados de octubre seguiríamos disfrutando de la playa, con unas temperaturas máximas propias incluso del verano. Los arenales de la ría volvieron a recibir ayer la visita de los bañistas, y hubo quien se atrevió incluso a mojarse. Pero la presencia de turistas también se dejó notar en la ciudad, al menos en las zonas de paseo en el centro urbano -que luego ya se sabe que lo de quedarse a dormir es otra cosa-. Para rematar el puente, la oferta de sol puede complementarse hoy con varias delicias gastronómicas a elegir: a saber, marisco en O Grove, pulpo en Bueu y, de postre, manzanas en San Tomé de Piñeiro, en Marín. Que lo disfruten!