Lo que son las cosas. El demo más conocido por los pontevedreses ha regresado del lado oscuro para ponerse en la piel de un sacerdote en el primer cortometraje de Iago Fernández, un alumno de último curso de Publicidad en el campus pontevedrés. En Finisterre, que así se llama el corto, Miro Magariños es uno de los tres protagonistas, junto a Eduardo Alberto Rodríguez Cunha, Tatán, y José Luis López Sacha, quienes encarnan, respectivamente, a un cura, un enterrador y un monaguillo, que en los últimos días de la Humanidad deciden tener un entierro digno. El problema es cómo hacer para enterrarse los tres si el último no tiene quien le ayude. Así, en clave dramática y de humor transcurre la historia escrita por el propio Iago Fernández y Francisco Núñez, que pretende ofrecer una reflexión sobre la importancia de la muerte en la sociedad gallega. «Más que la muerte, se refiere a la celebración del funeral, algo a lo que aquí se le da demasiada importancia, pero es parte de ser gallegos», indica el joven director, que subraya que los tres intérpretes han colaborado gratuitamente en el proyecto. Para conseguir su participación, Fernández destaca la ayuda de la profesora Mariana Carballal (actriz del show de Los Tonechos), «y eso que como José Luis Cuerda estuvo rodando aquí se llevó a todos los actores...El resto de colaboraciones, las conseguimos a través de la Red». El corto está subvecionado por la Xunta, mientras que el Concello de Redondela facilitó al equipo (en el que también están estudiantes de Arte Dramático o Imagen y Sonido) las localizaciones y la Universidad de Vigo prestó el material de iluminación y audio. La idea es estrenar el filme en Redondela y luego presentarlo a festivales gallegos.
Seguimos en el mundo del cortometraje para destacar que el marinense Carlos Prado Pampín fue doblemente premiado en la segunda edición del concurso gallego de cortometrajes Curtas na rede. Y es que su obra Alí e Alá, obtuvo el primer premio en la categoría de Inmigración, y con Encontros na terceira idade, logró un accésit por el que la televisión autonómica se copromete a comprar los derechos de autor y a emitir dicho trabajo. Además, para que todo quede en casa, su abuela, Amalia Touriño, también logró una nominación a mejor actriz por su papel, precisamente, en Encontros na terceira idade. El director, que está ahora en Dublín para asistir a un curso de inglés (pero por supuesto cámara en mano) confesó que la falta de presupuesto «obliga a echar mano de la imaginación y de los actores que puedo».
La abuela de Prado Pampín, Amalia Touriño, da vida a una mujer que, en una aldea gallega de hoy en día, comienza a experimentar unha serie de fenómenos paranormales, «una metáfora de cómo Internet suena como algo extraterrestre a los mayores» . Estas señales parecen indicar que un nuevo y desconocido ente está a punto de llegar a la vida rural y tradicional de esta mujer para cambiarlo todo. En cuanto al otro corto premiado, Alí e Alá, le da la «vuelta a la tortilla» al problema de la inmigración, para hablar de «la gente blanca que llega al mundo negro». Hay que destacar que el joven cineasta, licenciado en Periodismo por la Universidad de Santiago y que ha cursado estudios de Imagen y Sonido en Vigo, ya había sido premiado el pasado año.
Aprovechando también las nuevas tecnologías, Antonio Costa, autor de las fotografías de las primeras nutrias que aparecieron la pasada semana en el río Gafos y que tiene colgadas en su web en la Red, está recibiendo numerosas felicitaciones. Felicitaciones que también llegan a Vaipolorío, como colectivo impulsor de la limpieza de ese cauce. Sin ir más lejos, ayer les llegó una de Víctor Manuel Arroyo Valle, ni más ni menos que desde Finlandia. Investigador en la Universidad de Oulu en el país nórdico, se enteró a través de Internet de la noticia y les envió un correo en el que se congratula «por el trabajo que estais haciendo en el río Gafos y la pareja de nutrias que están repoblando el ecosistema. De verdad me habeis alegrado el día ¡Ánimo!».