La prórroga concedida por el Concello a la empresa adjudicataria del proyecto de Rosalía de Castro exaspera a los vecinos, que exigen una fecha de remate de la calle
10 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Las obras urbanas se sabe cuándo empiezan, pero no cuándo acaban. Los vecinos, al menos, lo desconocen y el Ayuntamiento siempre evita dar plazos. Esto ha sido así en casi todas las obras de reforma de calles que se vienen acometiendo desde hace ocho años e, incluso, en etapas precedentes.
En el caso de la calle Rosalía de Castro, la prórroga de cuatro meses para rematar los trabajos, que acaba de conceder el Concello a la empresa adjudicataria, Sercoysa, ha exasperado a muchos vecinos y comerciantes que sufren desde hace casi diez meses una obra «interminable». Esta actuación ya acumula un considerable retraso y dudan que pueda quedar lista para las próximas Navidades. «Queda aún mucho por hacer», dicen, pero en todo caso, exigen una fecha de finalización y que se cumpla, claro.
Precisamente, en las anteriores Navidades del 2006 comenzó su suplicio. Fue a mediados de diciembre cuando se produjo aquel prematuro y polémico vallado de la confluencia de Rosalía de Castro y Reina Victoria que dejó aislados a muchos comercios en plena campaña de ventas de Nochebuena y Reyes. Las obras no comenzarían de manera efectiva hasta mediados de enero y, a partir de ahí, se sucedieron las protestas, movilizaciones y recogidas de firmas, tanto en desacuerdo con el rediseño de la calle y los cambios de dirección que conlleva, como con la forma de ejecución y la marcha de los trabajos: lentitud y abandono, falta de limpieza y acumulación de materiales y maquinaria que impiden el paso.
«Reformas sí, chapuzas y abandono, no». Algún establecimiento colgó este cartel en su escaparate para hacer reaccionar al Ayuntamiento, después de más de un mes de parón de las obras «por causas no aclaradas». Primero hubo un acelerón para dejar transitable la plaza de la Audiencia para las fiestas de la Peregrina, después esa paralización y vuelta a reanudarse para, ahora, echarle la culpa a la huelga de la construcción de una nueva ralentización.
Lo más grave es que el pésimo estado de la calle provocó más de una caída de peatones que transitaban por la zona, obligando a la concesionaria a revisar las medidas de seguridad. Para los coches, también es insufrible atravesar ese tramo de Reina Victoria y desde el Concello se instó a Sercoysa a agilizar las obras y ordenar su ejecución. Sin embargo a pie de calle las quejas no han cesado.