Después de dos años, el centro Princesa Letizia que la asociación pontevedresa Amencer tiene en Vilagarcía, recibirá por fin la visita de su ilustre mentora. Será el día 18, el jueves de la próxima semana, cuando la princesa, que estará acompañada de Don Felipe, realizará una completa visita a las instalaciones desde las que Amencer presta atención a jóvenes y adultos con parálisis cerebral en la comarca arousana. Una visita que el colectivo esperaba desde el mismo día en que la Casa Real autorizó el uso del nombre de la princesa para el centro, convirtiéndose en el primero de Galicia y, probablemente de España, en llevar el nombre de la futura Reina. De hecho, Doña Letizia fue invitada a la inauguración, pero entonces coincidió con el anuncio de su primer embarazo, y la princesa tuvo que anular varios actos. «Desde Zarzuela nunca confirmaron ni que sí ni que no, sino que anunciaron que estaban intentando ver las posibilidades de la agenda», subrayan fuentes próximas a la asociación. Si ahora no surge ningún imprevisto, que esperemos que no, Don Felipe y Doña Letizia estarán en Vilagarcía por la mañana, y piensan realizar «una visita muy normal» al centro, según fuentes del entorno de Amencer. «Una visita normal». «Quieren que sea como un día cualquiera de trabajo, y visitar cada uno de los departamentos de las dos plantas del edificio», señalaron las mismas fuentes consultadas. En principio, tras la visita, que se prevé de unos cuarenta minutos, tendrá lugar el momento de los discursos y también el descubrimiento de una placa conmemorativa por parte de la princesa. El acto finalizará con un pincho que se servirá en las mismas instalaciones arousanas, antes de que los Príncipes se desplacen a comer a la ciudad de Vigo, donde tienen previsto asistir después a la celebración del décimo aniversario del Club Financiero. Atención a discapacitados. En el citado centro Princesa Letizia, el colectivo Amencer presta atención a un total de dieciséis afectados de parálisis cerebral. Ocho de ellos participan en el programa escolar y el resto en los de adultos. No obstante, el centro tiene plazas vacantes e incluso quedó estructuralmente preparado para la posibilidad de una ampliación con una planta más, si fuese necesario. Ahora, la próxima visita real es sin duda un espaldarazo a la labor social que desde hace más de diez años presta la asociación pontevedresa. Bodas de oro y plata en la basílica de Santa María la Mayor. Por otro lado, la parroquia de Santa María la Mayor vivió el pasado sábado una jornada especial, al celebrarse las bodas de oro y plata de dieciséis de matrimonios, con un oficio religioso presidido por el párroco, Jaime Vaamonde, que recibió a las parejas en la escalinata de la fachada principal del templo. Siete matrimonios cumplieron o cumplen a lo largo de este año sus bodas de oro y ocho, las de plata, y conmemoraron de nuevo el aniversario de sus esponsales en la iglesia. En la misa tuvieron un protagonismo especial también los familiares más allegados de estos matrimonios, y al final, todos se reunieron en un ágape en el centro parroquial de Santa María. Beatificación de un pontevedrés. La parroquia pontevedresa también está preparando una nueva y especial peregrinación a Roma, entre los días 26 y 29 de este mes, para asistir a la beatificación de 498 mártires españoles, de los que siete acieron en la archidiócesis de Santiago y uno de ellos, concretamente Daniel Mora Nine, en el municipio de Pontevedra. Nacido en la Rúa Nova de Arriba el 17 de febrero de 1908, Daniel Mora, Daniel de la Sagrada Pasión en la Orden de los Carmelitas Descalzos a la que perteneció, fue bautizado en marzo de ese año en la Basílica de Santa María la Mayor. De joven ocupó un puesto de músico en la banda del Regimento de Zaragoza, con guarnizión en Santiago de Compostela. Bien aconsejado por el capellán del regimiento, se preparó para ir al convento. Con informes inmejorables, llegó al convento de Segovia en enero del año 1931, haciendo su primer año de noviciado en Medina del Campo, y el segundo en Segovia. Profesó en octubre de 1933 y al año siguiente salió para la ciudad de Toledo, en donde ejerció el oficio de portero del convento. Fue martirizado en la misma ciudad de Toledo el 31 de julio de 1936, a los 28 años de edad, junto con otros seis miembros de la comunidad toledana. Su beatificación se llevará a cabo el próximo 28 de este mes. Este es el primer paso para lograr la canonización del pontevedrés.