Dos gobiernos en cien días

PONTEVEDRA

Tras una primera etapa de mes y medio con el BNG gobernando en solitario y en minoría, el pacto con el PSOE dio pie a una nueva etapa municipal

23 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El 28 de mayo se celebraron las elecciones municipales. El resultado en Pontevedra, es sobradamente conocido: la victoria en las urnas del PP, que obtuvo 12 concejales era insuficiente para gobernar. BNG (7 ediles) y PSOE (6) se pusieron manos a la obra para formar un gobierno de coalición que no sería sino la reedición del que ya tuvo Pontevedra durante los cuatro años anteriores.

El 16 de junio, hace ya un centenar de días, era la fecha en la que tenían que constituirse todos los ayuntamientos de Galicia. Ese día se celebraron los plenos, se eligieron alcaldes, se formaron gobiernos. En Pontevedra también, pero la durísima negociación entre BNG y PSOE todavía estaba muy lejos y el pacto aun tardaría en llegar. El PSOE dio, eso sí, la alcaldía al nacionalista Fernández Lores, pero éste se vio obligado a iniciar su tercera andadura al frente del Concello de Pontevedra formando un gobierno integrado por 7 concejales en una corporación de 25.

Era el primero de los dos gobiernos que han regido Pontevedra en los últimos cien días. Y pese a que sólo tenía sueldo el alcalde, nada de gobierno provisional: Lores se hartó de repetir que era el gobierno de Pontevedra, que nada de provisionalidad, que si no había acuerdo con el PSOE tiraría para adelante.

Nadie se lo creía.

De hecho, ese gobierno en mínima minoría no llegó a adoptar ninguna decisión de calado para el futuro de los pontevedreses.

El pacto de gobierno llegó a finales de julio. Exactamente dos meses después de las elecciones, el 28 de julio, se firmó el pacto con el PSOE. Un acuerdo cuya gestación no fue tan larga como un parto, pero sí mucho más complicada. Fueron dos meses de reuniones públicas, de reuniones secretas, de encuentros más largos y más cortos, de negociaciones interrumpidas abruptamente, de discusiones, de enfados, de duros reproches, de filtraciones interesadas, de llamadas que no se producían, de malas caras, de supuestas intervenciones de los aparatos de ambos partidos desde Santiago...

Finalmente, se cerró el acuerdo, volvieron las sonrisas a las caras de los concejales del BNG y del PSOE, y se formó un nuevo gobierno. El segundo desde mayo. El que ahora cumple cincuenta días de gestión, cuando en el resto de Galicia los gobiernos municipales celebran cien.