Illas Atlánticas proyecta consolidar las ruinas de la aldea de Cortegada

PONTEVEDRA

La elaboración de un plan de recuperación etnográfica de Cortegada es uno de los retos que la dirección del parque nacional Illas Atlánticas ha asumido tras la consumación de la expropiación de la isla carrilexa. Dentro de este capítulo, uno de los puntos esenciales es, evidentemente, la antigua aldea.

Actualmente se conservan las ruinas de unas quince casas de tipología mariñeira. En la mayoría de ellas, son los muros los que se mantienen en pie. Entre las piedras crece la vegetación y, en ciertos casos, árboles de buen porte. «No podemos -explicaba esta semana el director del parque, José Antonio Fernández- abordar sin más la restauración de las construcciones, ya que podríamos dañar tanto los árboles como los hongos que crecen en ellas». El primer paso de cualquier actuación debe ser, por lo tanto, especificar qué tipo de vegetación está asociada a las vetustas piedras.

En cualquier caso, la perspectiva de una rehabilitación del poblado en su integridad parece una idea no demasiado atractiva. Fernández es partidario, en este sentido, de consolidar las ruinas para evitar desprendimientos y cualquier tipo de accidente. Hablar, por el momento, de intervenciones más allá de este proyecto inicial sería aventurado. Porque, entre otras cuestiones, el parque nacional debe finalizar todavía el plan de recursos, usos y gestión del archipiélago arousano.

Cuestión distinta es la necesidad de Illas Atlánticas de disponer de unas instalaciones en la misma isla, tanto para lo que tiene que ver con el almacenaje de material como para la habitación de su propio personal. La dirección del parque piensa, en este sentido, en la más reciente de las construcciones de Cortegada, la vivienda de Cándido, el último guardián contratado por la anterior propietaria del espacio carrilexo, Cortegada S. A., que falleció hace unos años.

A diferencia del resto de las casas, la edificación conserva su techumbre. Consta de dos plantas, la inferior dotada de lareira, y un piso superior cuya placa es de hormigón. La idea es recuperar y habilitar sus dependencias para que puedan albergar a los vigilantes del parque.