«Hace falta un carácter de hierro para dedicarse al mundo de la danza»

María Mariño

PONTEVEDRA

Con las zapatillas de ballet calzadas casi desde que nació, Jean François Seys imparte clases de danza clásica. Ha recorrido medio mundo y ha pertenecido al Ballet Nacional de Danza y a varias compañías francesas. Confiesa que la vida del bailarín es sacrificada, aunque vivir «de punta» también tiene sus recompensas.

-¿Es muy duro dedicarse a la danza clásica?

-Se dice que viajas mucho, pero no visitas nada porque los ensayos de dejan muy cansado. Llega un momento en que en tu vida tienes que decidir si quieres seguir bailando o dedicarte a tu vida personal.

-Rompamos tópicos. ¿El ballet es también cosa de hombres?

-Ya sí. No eres menos hombre por esto. Es una idea equivocada y antigua lo de que sólo hacen ballet los homosexuales. Los niños suelen tener problemas en el colegio, pero si lo que haces realmente te gusta y eres fuerte, no te importa lo que digan de tí.

-¿Cómo ha sido el paso de profesional a profesor?

-Hay que prepararse, porque bailar bien no significa enseñar bien. Estudié en Montecarlo con Marika Besobrasova en la Escuela de Danza Grace Kelly. Ahí se trabaja pedagogía. Yo imparto el método Vaganova, que es mezcla del ruso y el francés, muy suave.

-¿Cómo se destaca en este mundo?

-Con horas de trabajo y un carácter de hierro. Hay niños que tienen condiciones pero son vagos, y niñas que no tienen condiciones pero quieren ser bailarinas a morir.

-¿Y hay esperanzas?

-El problema es que los niños cada vez son más altos, pero más frágiles. Hay columnas vertebrales de niños catastróficas. La danza clásica es muy buena para corregir la espalda y aprender a respirar y hasta caminar. El ballet es una forma de lograr el equilibrio tanto corporal como emocional.

-Hay que ser muy disciplinado...

-La danza clásica no es nada estricta, pero hay que ser constante. Soy severo con la técnica pero estos niños no llevan una disciplina ni de dietas ni de nada. En mi país se le pohíbe a los niños menores de 9 años hacer ballet clásico porque sus cuerpos no están todavía formados.