La fábrica de sueños del verano

La Voz

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Tumbarse al sol con un buen libro es el objetivo de muchos en vacaciones. Esta época es aprovechada para ponernse al día con la lectura. Con aquel libro que recomendó un amigo o con aquel otro de título tan llamativo expuesto en el escaparate de una librería. «Lo que más se vende son los llamados géneros superventas. Su éxito es el boca a boca y sus tramas, de las que enganchan» afirma Manuel Vargas de la Librería Michelena. Entre los libros más vendidos este verano destaca El niño con el pijama de rayas, que seguro encontraremos en muchas bolsas de playa. Otros que ayudarán a entretener estos calurosos días son Arthur y George o El corazón helado, con tanto éxito que en muy poco tiempo ya superan la cuarta edición. La literatura en gallego aumenta sus adeptos, año tras año más jóvenes. Los libros infantiles y juveniles cada vez más se editan en gallego, desde una Rosalía de Castro para nenos hasta aventurarnos en A historia máis increíble que nunca liches. Aunque como dice Manuel Vargas «la gente no lee tanto en gallego como debería. Y eso que en muchas ocasiones se lanzan los libros primero en gallego y luego en castellano». Cree que «leer en gallego o en castellano depende de en qué idioma hable la persona en su vida cotidiana». Los niños ahora también tienen más tiempo libre. Sea cual sea el idioma en el que prefieran leer, es el momento para inculcarles ese sano vicio que es la lectura. La oferta que tienen es amplia, tanto como los colores que adornan las cubiertas de sus libros. Brillantinas, lazos y volúmenes en todas las formas imaginables hacen más atractiva la lectura a los pequeños. Dando una vuelta nos encontramos desde los éxitos de siempre, como una renovada edición de Mortadelo y Filemón, pasando por una colorista Kika Superbruja para las niñas más imaginativas o, ya destinado a adolescentes, una gran variedad de literatura fantástica siguiéndole los pasos a Tolkien. Pero sin duda, Harry Potter continúa siendo la estrella «ya hay gente esperando desde hace tiempo por el último libro, aunque todavía no haya ni salido. Es una locura, un gran best seller, que además, sabe venderse». Pero como estamos en verano, una librería no puede olvidar estar al día con las guías de viajes. Como dice Manuel Vargas «antes sólo se compraban en julio y agosto pero ahora las guías turísticas se venden todo el año y de los sitios más extraños». Y así es. Acompañando a las siempre elegantes París o Roma encontramos destinos tan exóticos como Brunei, Beijing o Vietman. «Hubo una temporada en que se puso de moda ir a Cabo Verde y Senegal, vendimos muchas guías de allí». Entre las estanterías, dos potenciales turistas, Luís y Carmen, no saben por cuál decidirse y comentan entre risas «nos vamos a Turquía. Sólo nos interesa una guía para saber dónde comer bien». En una librería nos encontramos a los superventas colocados en primera línea, captando todas las miradas. A su lado, los libros de autoayuda haciéndose un hueco entre las ediciones de bolsillo. Y alrededor no alcanzamos a contar una infinidad de biografías. Pero también podemos conocer El sueño de Dalí mientras digerimos serenamente un libro de Humberto Eco rescatado de una esquina. Una librería es el gran escaparate de los sueños. Y así, mientras a todos se nos llena la boca hablando del último libro que hemos leído, Truffaut y Voltaire disimulan, bostezando, su aburrimiento en las estanterías.