El informe señala en un mapa los puntos más críticos por episodios contaminantes en la costa gallega. En la provincia de Pontevedra se recogen doce puntos negros, y la mitad de ellos están en la comarca de O Salnés. En Vilagarcía, Greenpeace se hace eco de los numerosos vertidos que sufren las aguas de Vilaxoán. En A Illa de Arousa, denuncia la situación en la que se encuentra una piscifactoría que, según el informe, «realiza vertidos sin autorización», aunque se advierte de que es un proceso que está en trámite. En O Grove se incide en la suspensión de las normas urbanísticas, en el nuevo puerto deportivo y en los 70 puntos de vertidos a la costa detectados. En Portonovo se denuncia la ampliación del puerto deportivo, y en Sanxenxo, la recalificación como urbanizables de fincas en espacios protegidos, un proceso del que la asociación ecologista acusa directamente al ex alcalde del municipio.