Reportaje | Rumores y situaciones ficticias en torno a los sucesos Raptos de niños en supermercados, delincuentes fugados que se hacen la cirugía estética, muertas resucitadas... Historias que no dejan de ser bulos
23 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?a ciudad de Pontevedra es objetivamente segura. Todos los implicados en la seguridad ciudadana coinciden en este punto. La tasa de criminalidad está prácticamente veinte puntos por debajo de la media española, las infracciones en términos generales descienden, y los hechos esclarecidos por las fuerzas del orden se incrementaron. Sin embargo, de cuando en cuando aparecen rumores sobre delitos que son totalmente ficticios. Es el campo de lo que se conoce como seguridad subjetiva, la percepción que uno tiene de la situación que lo rodea. Es habitual y hasta recurrente el caso del rapto de un niño en un centro comercial. En Pontevedra, un responsable de seguridad de un supermercado reconocía que es algo típico y que el bulo tiene siempre a unos mismos protagonistas, una pareja de origen extranjero -normalmente de un país del Este de Europa o, incluso, de la vecina Portugal-. Otro punto en común es que los raptores de la niña se ocultan con ella en los baños y son descubiertos in extremis cuando le están rapando al cero. Recientemente, el establecimiento comercial ha sido sustituido por la pontevedresa plaza de Galicia, pero el fondo sigue siendo el mismo: niño supuestamente raptado, rescatado in extremis. Un psicólogo relacionó este tipo de rumores con un cierto miedo a lo extranjero. «Como muchos cuentos tiene su moraleja y en este caso se trata de que no hay que fiarse de lo que viene de fuera, aunque sean nuestros vecinos. Es algo que, apelando a la razón y la lógica, no se puede defender desde ninguna perspectiva y, mucho menos, compartir», precisó en este punto. En otras ocasiones, las leyendas tienen nombres y apellidos. Así, son varios los testimonios que afirman haber visto paseando tranquilamente por el casco urbano capitalino a un conocido abogado pontevedrés que se encuentra huido de la justicia por su supuesta vinculación con una red de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico. Aluden a que el letrado se habría sometido a una operación de cirugía estética para ocultar sus rasgos y hacerlo irreconocible para todos... Excepto, curiosamente, para estos testigos. Más prosaico La realidad suele ser más prosaica. Investigadores policiales se muestran casi que convencidos de que Manuel Franco Argibay permanece oculto en el extranjero. Se decantan, eso sí, sin poner la mano en el fuego por un país sudamericano con el que España no mantiene ningún convenio de extradición. Lo cierto es que lo de la cirugía estética da para mucho y está detrás de uno de las ficciones más estrambóticas de los últimos tiempos que han tenido como escenario la comarca de Pontevedra. Más propio de Cambio radical que del mundo de los suceso es el rumor que surgió alrededor del hijastro de un conocido narcotraficante arousano. Las realidad relata que a principios del 2001, Esther Lago, madre del joven, falleció en un accidente de circulación. Y comienza la leyenda, una leyenda que asegura que tal óbito fue un artificio orquestado para convencer a las fuerzas del orden que seguían a esta mujer que ésta había dejado de respirar. Pero la historia no termina aquí sino que se retuerce. La aparentemente resucitada se habría sometido a un intervención estética que la habría rejuvenecido hasta tal pudo de que, hoy en día, simularía ser la compañera sentimental de su hijo. No es de extrañar que muchos de los que participaron en su reciente arresto la escudriñaron de reojo para ver si tal historia tenía remotos visos de ser veraz. Todo quedó como comenzó, en un mero cuento de viejas. Víctimas con nombre A veces, las ficciones surgen al albur de hechos reales. Aún hoy son numerosos los agentes pontevedreses que recuerdan como, tras dos agresiones sexuales ocurridas en un plazo corto de tiempo, empezaron a surgir como setas rumores de hechos similares. En algunos casos, incluso, se les llegó a poner nombres y apellidos a las supuestas víctimas. Como también se dieron toda clase de datos identificativos en otra falsa violación con asesinato incluido ocurrida, según se llegó a afirmar, tras la romería de Amil del 2004. La situación se tornó surrealista cuando varios vecinos comenzaron a acusar a los medios de comunicación de estar silenciando el suceso por las presiones del entorno de uno de los agresores. Por cierto que, por aquella época también se llegó a afirmar que una joven había sido degollada -posteriormente el bulo corrió como una bola de nieve montaña abajo y creció de tal manera que la joven había sido descuartizada- en el entorno del Lago de Castiñeiras. No cabe duda de que, en muchas ocasiones, la imaginación crea toda clase de monstruos.