Repartida en las bolas de los 34.000 hogares que hay en el municipio de Pontevedra, la basura que se genera en la ciudad a diario puede pasar desapercibida. Pero concentrada al final de la jornada por los camiones que cubren los itinerarios de recogida por todo el municipio, los desperdicios suponen una montaña de cien mil kilos. A pocos meses para que entre en vigor el Plan Nacional de Residuos Urbanos, Pontevedra está lejos de los objetivos que fija la directiva. Para cumplirlos, la ciudad debería compostar la mitad de todos sus residuos orgánicos y reciclar el 70% de todo el cartón, papel y vidrio que consumen los pontevedreses. Además de reducir en un 6% la generación total de residuos. A la espera de cumplir unos requisitos de los que Pontevedra está a años luz, al final de año, cada vecino de la ciudad habrá bajado bolsas de basura al margen del reciclaje como para lograr marcar en una báscula 444 kilos, un índice similar al de las dos grandes ciudades de Galicia: Vigo y A Coruña. Mientras cada pontevedrés tira 1,23 kilos por jornada, los vigueses depositan en los contenedores 1,12 y los coruñeses 1,28. En índices similares están ciudades como Pamplona, Sevilla o Logroño, según los datos de un estudio sobre residuos urbanos realizado por Consumer.