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Una muestra recorre en Caixanova la evolución de la pintura española de la dictadura a la democracia: «Cuarenta años en busca de la libertad»

28 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Destino la libertad 1962-2002, de la colección privada De Pictura, es un recorrido por 40 años de la pintura española en una época en la que el país pasa de un período de dictadura a uno de democracia, como destacó su comisario, el crítico y director del Museo de Arte Contemporáneo de Málaga, Fernando Francés. Mediatizados por la dictadura franquista los artistas que no se plegaron al régimen tuvieron dos opciones, exiliarse, con Alberto Sánchez o Eduardo Arroyo, posteriormente, como más significativos, o quedarse en España saltando los controles de la dictadura. Ese grupo procedía del surrealismo y evolucionó en lo que se dio en llamar en España como el informalismo, que no es otra cosa que un expresionismo abstracto de corte centroeuropeo o americano, afirmó Francés. El experto explicó que en España surge una generación de artistas abstractos, informalistas, muy interrelacionado que se aglutina a través del grupo El Paso, que es la punta de lanza de la vanguardia española, con nombres como Saura, Tapies o Millares. En paralelo pero especialmente en los últimos años del franquismo, surge en Madrid, Sevilla y Valencia, otro grupo de artistas pop, que empiezan a hacer una crítica abierta al régimen, saltándose la censura. Equipo Crónica y Arroyo marcarían las claves fundamentales de esta tendencia popular en España, de la que brota una generación en los años 70 que se dio a conocer como la nueva figuración y que pretendían neutralizar a la generación del impresionismo y buscar nuevas referencias que no fuesen los artistas abstractos. Toman como referencia a dos artistas atípicos, uno que vivía en España, Luis Gordillo, y otro en Estados Unidos, José Herrero, que eran mayores que los de la generación de los 70 y a los que reivindican como una razón de renovación dentro de la pintura española. De ahí, subraya Fernando Francés, nace toda una nueva figuración, donde nombres como Guillermo Pérez Villalta, Chema Cobo, Carlos Alcolea o Carlos Franco empiezan a plantear un nuevo modo de entender la pintura. «Hay que esperar a principios de los 80, ya en democracia, de ahí la metáfora del título Destino la Libertad, para que el arte español conecte con las tendencias internacionales». Miquel Barceló, Ferrán García Sevilla o Navarro Baldeveg optan por la pintura como algo auténticamente revolucionario. Una nueva generación de artistas ya un tanto liberados de esas influencias, que buscan referencias en el contexto internacional, como Sicilia, Barceló, García Sevilla, Campano o Juan Uslé, empiezan a situar el arte español en el contexto internacional. Ese recorrido puede efectuarse en la exposición abierta ayer en Caixanova.