«Es mejor no recordarlo»

La Voz M. C. | PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

En directo | Una casa inhabitada desde octubre El panorama que tiene en su casa es desolador y, aunque ha iniciado por su cuenta la rehabilitación del inmueble, todavía recuerda mirando las paredes que el agua llegó a un metro

10 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?quel 22 de octubre, domingo, Miguel, su madre y su novia se despertaron con un enorme ruido a las ocho de la mañana. Cuando el joven oyó a su gato maullar en el exterior se extrañó y abrió la ventana de la cocina. Vio el agua a la altura de un metro y desde ella saltó al exterior, consiguiendo desde fuera abrir la puerta de la vivienda. Enseguida la tromba lo inundó todo. Miguel ayudó a su madre y a su novia a salir, pero cuando intentaban alcanzar el segundo piso por la escalera exterior, ambas fueron arrastradas por la fuerza de la riada. Al principio de la conversación, antes de llegar a mostrarnos su casa, el joven reconoce que «es mejor no recordarlo». Pero una vez a la puerta, enseguida el suceso le viene otra vez a la memoria: «Todo pasó en quince minutos, pero fue suficiente». Recuerda que saltó desde su vivienda a la finca de al lado para pedir ayuda a los vecinos y que cuando llegaron los equipos de emergencia, localizaron a las mujeres junto a los árboles de una finca próxima, en medio de unos andamios también arrastrados. «Ninguno de los vecinos recordábamos una tromba igual en treinta años -comenta Garrido-. Un puente que hay en la ladera hizo de balsa, pero cuando rebosó, se lo llevó todo por delante». El río que está pegado a su vivienda se desbordó y arrasó el camino que servía de acceso a las fincas de los vecinos de la zona. Aún saca arrojo para ironizar y decir que «muchos límites entre fincas han desaparecido...». En su parcela, donde antes había hierba, hoy sólo hay tierra reblandecida, muchas piedras, sanitarios y, sorprendentemente, dos pequeños árboles de camelias, que quedaron intactos. El interior de la vivienda es todo ladrillo y Miguel ha iniciado por su cuenta las obras de rehabilitación, cansado de esperar al perito de Vivenda -«tengo fotos y un vídeo de lo que pasó»- y después de recibir una cantidad del Consorcio de Compensación de Seguros, «que claro, te paga mientras no puedas volver a tu vivienda». «El problema es que por aquí no pueden pasar en cuanto llueve los camiones de obra, y he tenido que parar», dice mientras comenta que desde enero está de alquiler en un piso en Poio. «Si está mojado, es imposible que pasen los vehículos, es peligroso -añade-. Al principio, vinieron de Augas de Galicia a limpiar, pero cuando reaparecieron las lluvias volvió a estar mal. Como sigan así, se gastarán todo el dinero en limpiar y sin solucionar el problema del camino». «Y menos mal -añade- que pude recuperar la documentación de la casa, todo menos el Libro de Familia, porque si no a ver cómo pido las ayudas...».