DESDE MI BUTACA | O |
05 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LA variedad y popularidad de un espectáculo, no está reñida con la calidad del mismo. Cuando se unen estos elementos y se realizan con rigor y profesionalidad, dan como resultado el éxito. Así ocurrió con el montaje y puesta en escena de Fama. El Musical, avalado por una larga trayectoria: primero en el cine, luego en una popular serie televisiva y ahora, en vivo y en directo, desde las tablas de los escenarios. Dando variedad y color a su programación, Caixanova ha ofrecido en Pontevedra este espectáculo reconocido mundialmente, en el que un grupo de estudiantes de la Escuela Superior de Artes de Nueva York van formándose como personas y como artistas con la esperanza de verse sobre un escenario y triunfar algún día, con la ilusión de alcanzar la fama. Ciertamente que la fama cuesta y hay que pagar un alto precio para alcanzarla. Para ello, son muchos los sacrificios a realizar, muchas privaciones y estudios, horas de trabajo, ansiedad y dedicación a fin de conseguir la meta deseada. Vocación y sacrificio para llegar a la cima de los elegidos, aspiraciones que una gran mayoría no alcanza. Como decía la profesora de la escuela sta. Bell, en su salutación a los nuevos alumnos: «Tenéis que adquirir una técnica sólida» y no ya tan sólo en la disciplina en que cada alumno quiera especializarse sino -se refería- en el conjunto de todas ellas para alcanzar una formación integral. Superados los problemas técnicos por los cuales no se pudo celebrar la función inaugural, al día siguiente por la noche hemos podido comprobar que el éxito de un espectáculo de estas características no se consigue sólo con proponérselo. Hay que contar con unas atractivas partituras musicales, con intérpretes idóneos que cantan, bailan y declaman, con la esbeltez de unos cuerpos nacidos para la danza, músicos, dirección, coreógrafos, vestuario, decorados¿ y también con unas condiciones técnicas de luz, sonido, microfonía, montaje y un largo etcétera, realmente singulares. Todas estas virtudes, han concurrido en el gran espectáculo del musical Fama. Un grupo de tres estudiantes de interpretación, cuatro de danza y tres de música; otro grupo de cuatro profesores de la academia y un último grupo de cuerpo de baile integrado por ocho miembros más, componían la plantilla artística sobre el escenario; amén de otro grupo de nueve músicos en directo, al que hay que sumar otro de siete en el formato grabado. La disposición de luz, un primor. Espectacular fin de fiesta. Por razones obvias de espacio y fárrago de reparto, omitimos su nominación, si bien destacamos las intervenciones de Javier Toca (Tyrone), Damaris Martínez (Carmen), Sergio Alcover (Joe), Ferrán González (Nick), Esther Peñas (Serena), Paula Vázquez (Iris), Isa Matéu (Mabel), Cristina Castaño (Sta. Bell), María José Santos (Sta. Sherman) y Jordi Grifell (Schlomo). Todos ellos, cantando, bailando y actuando, dieron vida a un espectáculo desenfadado, distendido, jovial, con una pincelada dramática a su conclusión, conformando un espectáculo intemporal y espléndido. Un gran musical.