Entrevista | Casián García García El empresario repasa la expansión del Grupo Celtic en Moraña, donde sus dos fábricas de producción de tejidos y de cortinas dan empleo a casi trescientas personas
21 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?asián García (Portas, 1957) abandonó su trabajo como funcionario de la Xunta para convertirse en empresario. Hace siete años sus tres hermanos le encargaron la difícil tarea de buscar terrenos en la provincia de Pontevedra para montar una fábrica de cortinas al quedarse pequeña la de Bandalux en Granollers (Barcelona). Era el germen de Celtic Estores, hoy una firma consolidada. El reto continuó con Vertifil Industrial, empresa que mañana recibirá en Cuntis uno de los premios Aevu 2006 a la cultura empresarial. -El premio para Vertifil es a la innovación empresarial. ¿Merecido? -El proceso de fabricación es único en Galicia y en España. Partir de un hilo, tratarlo y controlar todo el proceso, desde la materia prima hasta el producto terminado, que es la cortina, se hace en Moraña. Vertifil es una empresa con un nivel tecnológico muy alto y con una inversión importantísima en bienes de equipo. Es un salto cualitativo en lo que es un desarrollo industrial. En confección Galicia tiene mucho peso a nivel nacional, pero fabricar el hilo y convertirlo en tejido en los telares es lo novedoso. -El tejido que producen es el poliescrin. -Sí. Sólo hay cinco o seis empresas en el mundo que controlen todo el proceso en vertical. Por eso este proyecto es singular y se aparta del desarrollo industrial al uso. En Celtic fabricamos cortinas pero partiendo de la materia prima comprada. El controlar todo el proceso es lo que te da ventaja con respecto a la competencia. De aquí sale el producto listo para abastecernos a nosotros (Bandalux y Celtic Estores) y para vender a otros fabricantes de cortinas. -Vertifil cumplirá en abril un año en el polígono de Mirallos. ¿No es pronto para pensar en la ampliación? -Nos trasladamos a este edificio hará pronto un año, pero la extrusión del hilo la iniciamos un año antes de prestado en Celtic Estores, donde tuvimos que habilitar una parte de la fábrica. Todavía no inauguramos y ya se nos queda pequeña. Por eso tenemos un proyecto constructivo para ampliar 7.500 metros cuadrados. -El reconocimiento a la innovación de Vertifil se suma al recibido por Celtic Estores a la creación de empleo. ¿El perfil de las plantillas es similar? -No tiene nada que ver. En Celtic el 80% de los 220 trabajadores son mujeres. La plantilla de Vertifil es muy joven, la media no llega a los 30 años, y los 71 empleados son casi todos chavales. Pero de los tres puestos de responsabilidad, uno lo ocupa una mujer, una química, que es la jefa de laboratorio. -¿A qué lo achaca? -No tanto al tipo de trabajo, que no es físico, sino a que aquí trabajamos a cinco turnos. El de noche para la mujer provoca bastante distorsión del ambiente familiar. Para un chaval soltero y que no tiene hijos entrar a las diez de la noche y salir a las seis de la mañana no es un problema. En Celtic sólo hay turno de mañana y de tarde. -¿No resulta paradógico ser una empresa puntera y tener unas infraestructuras viarias tan precarias? -Es una situación que me preocupa. Por mucho que digan no se van a cumplir los plazos de la carretera de Porráns ni de la variante de Caldas. Los transportes no giran en el centro del pueblo. Hago cuatro viajes al día por el vial de Porráns y tengo empleados que tienen destrozados los amortiguadores del coche. Quién va a pagar todo eso. Como empresario lo que puedo hacer es quejarme, y me quejo. Moraña ha crecido mucho, pero las carreteras son de la Edad del Bronce. No se puede industrializar sin más y no cuidar los detalles. -Cuando el trabajo le deja, ¿qué le gusta hacer? -Estar con la familia y sobre todo viajar. También me gusta jugar al golf, aunque tengo poco tiempo y ahora estoy muy metido en el baloncesto con el Inelga.