Praza da Ferrería El jurado galardonó por unanimidad la trayectoria del empresario y de la editorial de literatura infantil y juvenil
11 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Fumata blanca. Tras una hora y media de deliberación, el jurado de los premios Cidade de Pontevedra que anualmente concede el Concello decidió de forma unánime otorgarlos al empresario Manuel Fariña Ponte en el apartado de personas físicas y a la editorial especializada en literatura para niños y jóvenes Kalandraka. En el primer caso, el jurado tuvo en cuenta la «calidade empresarial» de Fariña, el hecho de ser «un traballador infatigable que traballou duramente toda a súa vida para lograr un grupo de empresas con más de 250 empleados a su cargo cos que ten unha relación familiar». La edil de Cultura, María Xesús López, destacó también el perfil de colaborador «sempre anónimo» con colectivos culturales, deportivas y sociales de la ciudad. Y, sobre Kalandraka, se valoró «o traballo desenvolto no fomento da lectura entre os colectivos máis difíciles». Se la considera un referente de Galicia y de Pontevedra en el mercado literario y, a la vez, «formadora de mentes para o futuro». La trayectoria de Manuel Fariña Ponte es, como se dice, la de un self made man, o lo que es lo mismo, un hombre hecho a sí mismo. Después de aprobar unas oposiciones a Telefónica estuvo casi un año en Cataluña y allí conoció a un amigo que le introdujo en el mundo de las pin-ball, las maquinitas de bolas. Cuenta que se trataba de un negocio prácticamente inexistente en la época (años cincuenta) en Pontevedra, así que cuando volvió decidió probar suerte. Luego vinieron las máquinas de discos en los bares y las tragaperras, un nombre, por cierto, que no le gusta en absoluto. Hoy, su empresa Mafari da trabajo a más de doscientos empleados en toda Galicia, aunque está también enfocada al mundo de la hostelería. Fariña es conocido también por su discreción, así que aunque mostró su satisfacción y «sorpresa» por el premio, reconoce que no le gusta demasiado figurar. «Quizás es por mi trabajo», dice. Sobre su continuo apoyo a colectivos de la ciudad, siempre de forma anónima, el empresario asegura que «eso lo hace cualquiera, el ayudar a los demás si puede». El director de la editorial Kalandraka, una firma que aglutina a veinte personas a nivel nacional (el 80% de ellas mujeres), Xosé Ballesteros, reconocía también ayer la sorpresa desde que se conoció la nominación de la empresa, «primeiro porque en poucas ocasións se é profeta na terra e segundo porque iso significa que o noso non é un traballo anónimo, sabemos que na cidade se coñece». Fundada en el año 1998, la editorial nació con la idea de promover la edición de libros infantiles en gallego en un momento en que parecía «toda una aventura», según Ballesteros, y nueve años después sus libros, además de toda España, han llegado a editarse en inglés, brasileño o coreano. Toda esta trayectoria ha estado jalonada de premios relacionados con el mundo editorial «e por eso éste nos descoloca máis e nos impresiona». «Supoño que o feito de que nolo deran ten que ver con que se nos ve como embaixadores culturais de Pontevedra», añadió.