LA GALERÍA | O |
02 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LA Fundación Caixanova tiene abierta una exposición sobre la civilización egipcia, una oportunidad única para disfrutar de una cuidada selección de piezas de singular valor -muchas de ellas procedentes de la colección de Santiago Vivanco-, relacionadas con la vida cotidiana, las costumbres funerarias y las tradiciones religiosas de la época faraónica. Esta muestra engloba numerosos ámbitos de la cultura, sociedad y religión egipcias: desde la valoración del artista -reconocido socialmente a pesar de tratarse de un arte eminentemente anónimo- hasta la literatura o la vida cotidiana, cuya información nos viene narrada en relieves o pinturas que ponen además de manifiesto el conocimiento y la maestría técnica de esta civilización en la creación artística. Pero sin lugar a dudas, uno de los aspectos más característicos del arte egipcio y por consiguiente de gran parte de las obras que podemos apreciar en la exposición, es que se trata de un arte fuertemente marcado por el culto a los dioses y las ideas sobre la vida de ultratumba -sobre todo en el ámbito de la arquitectura- quedando limitada con sus templos y tumbas a una finalidad religiosa y funeraria. Esto justifica el especial hincapié que se hace al panteón de las divinidades egipcias así como al conjunto de ritos funerarios que aseguraban la pervivencia del faraón en el más allá, y que estaban precedidos de costosas prácticas de embalsamiento y momificación imprescindibles para la conservación del cuerpo que constituiría el soporte físico del alma. Otros apartados destacados son los que constituyen la variada colección de amuletos que evidencian el interés del pueblo por protegerse de las adversidades de la vida, o la sección dedicada al descubrimiento de Egipto, donde se aportan numerosos grabados xilográficos realizados por artistas y viajeros que llegaron a esas tierras como expedicionarios y que nos revelan información novedosa y de interés sobre construcciones que no han pervivido desgraciadamente en el tiempo, sin eludir el espacio dedicado a la cultura copta, término con el que los griegos denominaron al pueblo autóctono egipcio hasta la llegada de los árabes, cristiano en su mayoría y de la que nos han llegado ejemplares de excepcional calidad técnica y artística. La muestra, que cerrará sus puertas al público el 21 de este mes, está integrada por casi 300 ejemplares, entre los que cabe destacar una gran diversidad de objetos relacionados con la vida cotidiana, belleza y estética egipcias (collares, anillos, paletas de cosméticos...), una interesante colección numismática y piezas visualmente más espectaculares, como es el caso de los dos sarcófagos en madera policromada que allí se exponen, sin olvidar los tejidos, papiros, litrografías ni la variada y cuidada selección de esulturas y amuletos de singular belleza que con su presencia, nos acercan y nos dan a conocer muchos de los misterios que envuelven a esta fascinante y cautivadora civilización milenaria.