Libertad con cargos para el acusado de formar parte de una red de explotación de emigrantes

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?l empresario pontevedrés al que la policía nacional compostelana vincula con una trama de explotación de trabajadores extranjeros fue puesto en libertad con cargos tras prestar declaración ante el juez que instruye esta causa, precisaron ayer distintas fuentes consultadas vinculadas con esta investigación. El arresto de este constructor se enmarca dentro de la operación Ladrillo II, que determinó la desarticulación de una organización dedicada «a la captación, introducción y distribución de obreros de la construcción de nacionalidad brasileña en diferentes empresas ubicadas en la Comunidad Autónoma de Galicia para su explotación laboral». Además del pontevedrés H.P.D., de 29 años, fue arrestado el cambadés V.M.R.C. La policía sostiene que son responsables de sendas empresas con sede social en la capital provincial y Marín que, supuestamente, empleaban la mano de obra ilegal. Todo parece indicar que en la cúspide de la organización se encuentra un súbdito portugués. A.B.M.F., al parecer, estaba al frente «de una supuesta empresa de construcción en Portugal» y, a través de sus contactos en el país vecino, «captaba a ciudadanos fundamentalmente de nacionalidad brasileña que estaban dispuestos a venir a España para trabajar en obras de construcción que se realizaban en distintos puntos de Galicia». Acto seguido, el portugués ofrecía esta mano de obra a sus contactos gallegos «a precio por debajo de lo habitual en el mercado». El objetivo, siempre según las informaciones aportadas por la policía de Santiago, era que «le subcontrataran la realización de estas obras, las cuales se realizaron en las localidades de Ourense y Santiago». Cuando alcanzaba la meta propuesta, A.B.M.F. «ponía a trabajar en las mismas a ciudadanos extranjeros que no tenían los correspondientes permisos de trabajo en España, ni cumplían los requisitos exigidos por la legislación». En dos inspecciones en obras, fueron identificados nueve emigrantes, ocho brasileños y un moldavo, que «se encontraban trabajando ilegalmente».