Un almacén para el recuerdo

La Voz

PONTEVEDRA

Praza da Ferrería La paquetería Rodiño está cargada de historia. Una placa en la puerta recuerda que se inauguró en 1945. Desde entonces su mostrador ha sido testigo de la historia local

07 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

A comienzos del pasado siglo este local de siempre estaba ocupado por un almacén de pintura y posteriormente por una ferretería. Pero pocos años después de terminar la guerra, en 1945, el Juan Rodiño Escudero se hizo con el local. Dejó el almacén en el que trabajaba como empleado desde que tenía 14 años y abrió un nuevo negocio por su cuenta. Ahora su hija, Carmen, nos recibe sentada en una silla, a la izquierda de la puerta de entrada, desde donde se puede ver todo el negocio. Lleva unas oscuras gafas de sol, tiene la memoria cargada de historias y una seguridad firme de que «este local -dice- es el escenario de nuestra propia vida». La tienda Esta tienda es un ejemplo de patrimonio familiar que pasa de padres a hijos a través de generaciones. «Esto no es un negocio, es parte de nuestra historia», dice la hija del fundador. Rodiño Escudero estuvo a cargo de la paquetería hasta los 80 años. «Este negocio era su vida hasta poco ante de fallecer, hace ya 22 años», dice el actual jefe consorte, como cariñosamente llaman sus hijos a Manuel Díaz Montenegro, marido de Carmen Rodiño. «Entonces se quedó a cargo de todo mi suegra, hasta que también falleció, y entonces pasó a manos de mi señora», afirma, apoyado en el enorme mostrador del almacén, símbolo de la extrema personalidad del local. En el almacén Dentro queda aún un poco de todo. «Antes servía para surtir de productos al resto de los comercios de Pontevedra, pero esto era cuando en la villa todo eran tiendas que vendían productos de todo tipo y compartían espacio con pequeños bares. Era lo que se estilaba entonces, porque eran tiempos difíciles y vidas muy diferentes», explica Carmen Díaz Rodiño, nieta del señor Rodiño y actual responsable de la tienda, junto con su hermano Juan Manuel. «Ahora vendemos directamente al público, porque todo cambia y un almacén al uso queda ya pasado de época. Vendemos un poquito de cada cosa y eso es lo que lo hace tan especial». En la balconada que rodea por entero uno de los tres espacios del local, que esconde dos sótanos que pocos conocen, cuelgan alfombras, ropa de cama, toallas, lencería, paraguas y ropa interior; todo lo que se conocía como paquetería. «Los clientes vienen por tradición y, de vez en cuando, arrancamos lágrimas a los visitantes nostálgicos que recuerdan haber venido aquí con sus madres cuando eran niños», cuentan. Trucos de la época Las grandes distribuidoras aterrizan en la calle del arco, Don Gonzalo, y como al resto de los locales, surten a la tienda de productos. «Lo especial que tiene Rodiño son los recuerdos, la cara de los viajantes cuando ven el espacio que tienen para dejar la mercancía; la magia de este almacén cargado de historia y vida». Una barra inmensa de madera oscura se extiende a lo largo de la tienda. Debajo del almacén hay otro metro de cimientos que unen el suelo con la tierra. «Los gatos entran, recorren, y no hay ratoneras, claro. Esos trucos son propios de la época, así que cada vez que se apolilla alguna de las tablas, la quitamos, ponemos otra y le damos un poco de producto que envejece. Esos son todos los cambios que hemos hecho a lo largo del tiempo», explica Carmen Díaz. De nuevo, la hija del fundador toma la palabra: «Mi padre empezó de cero y no éramos capaces de llenar un almacén tan grande cuando esto empezaba a andar. Así que papá colocaba cajas vacías detrás para simular que había mercancía». En el comercio trabajaron todos siempre, mientras las generaciones siguientes jugaron en el sótano que une la calle del Arco a la chiquita de San Sebastián. Los turistas se hacen fotos en las escaleras clásicas, frente al espejo, mientras comentan que en su pueblo había un almacén similar. Al final, este emblemático almacén se ha convertido en testigo de la historia de Ponteveda. De una época distinta, seis décadas hacia atrás.