Al menos tres reses del Monte Acibal fueron víctimas del depredador en las últimas semanas Los ecologistas achacan a los incendios la bajada de las fieras hacia ?los pastizales
05 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La asociación cabalar Monte Acibal denunció el viernes ante el Seprona los continuos ataques sufridos por sus reses a lo largo de la semana pasada, supuestamente a cargo de una manada de lobos. El presidente de los criadores de caballos, Luis Calvo afirmó que ya la semana anterior uno de sus animales apareció «literalmente comido polos lobos» en el pastizal de Monte Acibal. Este mismo viernes Calvo encontró a otro con profundas heridas causadas por las fauces de un cánido. «Ainda estaba viva, e tiñase de pe ainda que finalmente caeu» -explicó el ganadero-. Las fieras desgarraron la garganta del caballo y le arrancaron parte de los muslos, según Calvo. El presidente de la asociación cabalar afirmó que a lo largo de este mes han tenido al menos tres bajas en sus manadas. «Levábamos preto de cinco anos sin ter prácticamente ne un ataque», explicó Calvo, que se mostró sorprendido con el aumento de la presencia del depredador y su voracidad. «Ademáis antes iban a por os potros de meses pero agora atacan aos animáis adultos, como a yegua que atopamos o venres». Los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza tienen previsto desplazarse hoy hasta el lugar para comprobar los daños causados. Para el ganadero no hay duda de que las heridas fueron causadas por los lobos, y no por perros asilvestrados, y cifró el número su número en al menos cuatro. Escasez de alimento Para los ecologistas episodios como los que se vienen viviendo a lo largo de este mes en la parroquia de Amil son una consecuencia directa de los incendios que asolaron la comarca durante el verano. Daniel L.???Vispo, secretario general de Adega explicó que la pérdida de la cobertura vegetal causada por el fuego conllevó también la desaparición de una gran parte de la fauna de la que se alimenta el cánido, como conejos, zorros o jabalíes. «Al no disponer de sus capturas habituales, el lógico que los animales tengan que bajar a los pastizales y ataquen al ganado», dijo Vispo. «Tras los incendios solicitamos que se prohibiera la caza en los lugares quemados y también en sus alrededores. Necesitamos zonas libres de la presión cinegética para conseguir una repoblación de la fauna una vez que el bosque empiece de nuevo a brotar», añadió. El ecologista aventuró además que con el recrudecimiento del invierno es previsible que las batidas del depredador se prolonguen en el tiempo y que se extiendan a otros montes gallegos en circunstancias similares. «Es necesario recuperar cuanto antes todo el ecosistema, ya no por razones ecológicas, sino para evitar que se produzcan sucesos como este que tienen graves consecuencias sobre la economía de los ganaderos». Vispo pidió comprensión a los criadores de caballos, pero también mayor agilidad y rapidez a la Administración a la hora de conceder las ayudas a los afectados. El Plan de Gestión del Lobo, elaborado por la Consellería de Medio Ambiente, refleja que la población de lobos únicamente es estable y con una densidad alta en Cuntis y A Lama, donde vive una de las poblaciones más elevadas de Galicia. Vilaboa, Barro, Portas y Moraña, municipio que comparte con Pontevedra el Monte Acibal, son escenario testimonial de la presencia de lobos, con una densidad estimada no superior a 1,27 ejemplares por cada 100 kilómetros cuadrados. La Xunta desconoce la situación en la que han quedado las manadas en las zonas afectadas por los incendios. Tampoco está claro a qué zonas podrían haberse desplazado las manadas que perdieron sus territorios de caza calcinados y sus presas habituales por culpa de las llamas.