O Morrazo Los dos Concellos buscan aprobar un proyecto común La ejecución del servicio se retrasará por razones ambientales y urbanísticas
18 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?l refugio de animales abandonados de Moaña no recibirá a los perros de Marín y Vilaboa, después de que se presentasen varias objeciones a la iniciativa auspiciada el pasado verano por Medio Ambiente. La Consellería había propuesto asumir la ampliación de la perrera moañesa a cambio de la incorporación de los cinco concellos de la comarca al disfrute de sus instalaciones. El alcalde de Marín, Antonio Santiago, admitió ayer que desde la Xunta se ha descartado la inclusión de su municipio y de Vilaboa en las instalaciones mancomunales que atienden las necesidades de Moaña, Bueu y Cangas. El regidor evitó concretar las razones de este desligamiento del proyecto de canil comarcal, aunque otras fuentes indicaron que existía cierta resistencia en Moaña a la entrada de dos Concellos más en su refugio. Por ahora, ante la complejidad del procedimiento a seguir, Antonio Santiago no se atrevió a poner una fecha aproximada para la entrada en funcionamiento del servicio para la zona este de O Morrazo, ya que hay muchas variables en juego. De esta forma, el gobierno local de Marín intentará esta semana retomar los contactos con Vilaboa para poder ubicar una instalación común en el monte Gagán, en el límite de los dos municipios. Vilaboa y Marín tienen la autorización de sus comuneros, desde el año pasado, para ocupar una parcela de cinco mil metros en cada concello en fincas contiguas, que comprenden una extensión total de diez mil metros cuadrados en el monte. El proyecto para el refugio no es un problema, ya que se redactó hace más de un año. Sin embargo, el alcalde explicó que esta iniciativa también tiene unos inconvenientes que podrían suponer una tramitación prolongada en el tiempo. Normativa en vigor Por una parte, la normativa urbanística existente en Marín exige que, para la construcción de un servicio como una perrera, la superficie tendrá que ser de diez mil metros cuadrados y no valen los cinco mil actuales. Esto obligará a negociar una permuta más grande en Marín o podría conllevar que toda la perrera se ubicase en Vilaboa, si sus directrices urbanísticas lo permitiesen. Una vez que se salve el escollo de la extensión de la parcela, se necesitará la autorización expresa de la Consellería de Medio Ambiente para su ubicación en la zona prevista del Gagán. Además, los gobiernos locales tendrán que ponerse de acuerdo sobre la gestión del refugio de animales y su funcionamiento. También en este tema existen dos puntos de vista que, inevitablemente, conllevan bastante papeleo. Los Concellos deberán elegir entre un consorcio y una mancomunidad, una decisión que tendrá que tomarse en base a los informes jurídicos de ambos Ayuntamientos.