El proyecto de Presupuestos Generales del Estado que se está debatiendo actualmente en el Congreso recoge las inversiones programadas para los tres aeropuertos gallegos del año 2006 al 2010. En las previsiones del organismo Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), dependiente del Ministerio de Fomento, Peinador figura como el peor parado pese a ser el segundo en tráfico y el de mayor ritmo de crecimiento a lo largo de la última década. Así, el aeropuerto de Vigo va a recibir una inversión de 123,9 millones de euros, el de A Coruña 161,2 y el de Santiago de Compostela 292,8. Los datos contrasta con las inversiones previstas para el 2007, ya que ahí Peinador figura como el mejor tratado gracias a las inversiones en el nuevo aparcamiento y la ampliación de la plataforma de estacionamiento de aeronaves. Sin embargo, a medio plazo destacan las apuestas que AENA hará tanto en Lavacolla como en Alvedro, donde ya están en marcha los proyectos de ampliación con la consiguiente compra de terrenos. En el caso vigués, esta cuestión no se empezaría a resolver hasta el 2009, según figura en los presupuestos estatales. De esta forma habrá que esperar todavía varios años por la prolongación de la pista hasta los 2.850 metros previstos en el plan director y por una mayor ampliación de la plataforma de aeronaves (obra capital para que puedan dormir más aviones en la ciudad y aumentar el número de vuelos en el futuro). Las tres grandes organizaciones empresariales (Club Financiero, CEP y Cámara de Comercio) ya han lanzado voces de alarma al respecto. Denuncian que si no se dan las condiciones necesarias para atraer compañías (sobre todo las de bajo coste), éstas ni siquiera se plantearán la posibilidad de operar desde Vigo. Diferencias Las obras previstas en Peinador en los próximos años parecen menores, dado que las partidas más cuantiosas son para el aparcamiento exterior de vehículos (46,3 de los 123,9 millones). Esos 46 millones son los mismos que va a invertir AENA en el aeropuerto coruñesa de Alvedro para la expropiación de terrenos. En Santiago, la nueva terminal se llevará más de 174 millones de euros. Se trata de la operación más ambiciosa que tiene sobre la mesa el organismo dependiente de Fomento a lo largo y ancho de España después de acabar la T-4 de Barajas.