Acusan a un pontevedrés de intentar violar a una prostituta

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El fiscal afirma que la mujer se tuvo que arrojar de un coche en marcha Todo parece indicar que el incidente comenzó con una discusión por el precio de un servicio

29 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?uatro años de prisión es la pena que, el próximo jueves, tiene previsto solicitar el fiscal para un vecino de Pontevedra al que se imputa el haber intentado violar a una prostituta. A mayores, el ministerio público sostiene que el hombre debe abonar una multa 360 euros por una falta de lesiones y abonar un total de 1.100 euros en concepto de indemnizaciones. El suceso se produjo en torno a las seis y media de la tarde del pasado 22 de diciembre. El ministerio público sostiene que, sobre esa hora, el acusado accedió a la rotonda del nudo de O Pino a través de la avenida de Vigo y contactó con una de las mujeres que allí ejercen la prostitución. Todo parece indicar que la mujer subió voluntariamente en el turismo. El vehículo comenzó a circular y, tras una conversación sobre cuestiones personales, surgió una discusión entre el conductor y la víctima. Todo parece indicar que el trasfondo de esta disputa fue que no se ponían de acuerdo sobre el precio del servicio. En un momento dado, el acusado supuestamente esgrimió un cuchillo que llevaba oculto debajo del asiento e intimidó a la joven «diciéndole que sería conveniente que hiciese lo que le mandaba si quería ver a sus hijos». El fiscal añade que el hombre ordenó a su interlocutora que se bajase las bragas y se descubriese los pechos. En este punto, el ministerio público relata una serie de tocamientos vejatorios y una agresión, un manotazo que presuntamente propinó el encausado a la víctima cuando ésta impidió que le introdujese un dedo en la vagina. En las proximidades del lugar de Matalobos, en Salcedo, la mujer se arrojó del vehículo en movimiento. El agresor detuvo el turismo y se apeó del mismo llevando en las manos una barra de hierro «con la que intentó golpearla». El ministerio público apunta que ambos comenzaron a forcejear hasta que, posiblemente alertados por los gritos, acudieron varias personas. Uno de estos individuos consiguió arrebatarle la barra de hierro al cliente de la prostituta, quien «volvió al coche y sacó el cuchillo». Al parecer, armado se dirigió «a los presentes en actitud amenazante para acto seguido subirse al turismo y marcharse». El informe médico practicado a la mujer describe policontusiones, hematomas en mano derecha y muslo izquierdo. Tardaron diez días en curar.