El Juli, que no consiguió ningún triunfo, salió del coso entre pitos y aplausos Los toros de la ganadería de Alcurrucén subieron el listón en la segunda de feria
06 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?unque nadie salió por la puerta grande, El Fandi y Sebastián Castella se encargaron de ofrecer fiesta en la segunda de feria. Si uno hizo gala de riesgo y gallardía, el otro dio clases de templanza y elegancia sobre el albero. David Fandila y Fiscal, el quinto de la tarde, levantaron al público en varias ocasiones, especialmente a la hora de poner banderillas. Fandi, Fandi, Fandi, clavó al astado un tercer par insuperable, de violín (con una mano y dando la espalda al toro) y fue corriendo de espaldas a Fiscal agarrándole de los cuernos y dando la vuelta al ruedo. Pero antes, ya en el segundo par, hizo un par de quiebros al toro que dejaron perplejos al respetable. Puso en pie a la plaza, a la que le brindó el toro y la montera le trajo suerte. Con la muleta, esperó al astado sentado en el estribo, pero el pinchazo y otros dos intentos de descabello le privaron del premio en el quinto, que sin embargo sí obtuvo en el segundo de la tarde, que también banderilleó. Sebastián Castella no se quedó atrás, aunque su estilo es bien diferente. En el primer toro, Verdulero, también fue premiado con un apéndice tras una faena impecable, muy torera y pegadita al toro. Despacio y sin moverse, manejó a su antojo a su rival en los medios. En sexto también le falló el estoque, lo que restó lucimiento a su faena con el capote, donde brindó al público varias medias verónicas y una verónica. Predilecto estaba bien picado y en su sitio. Lo que el respetable no perdona al Juli es que haya dejado de poner banderillas. Ayer le despidieron del coso entre aplausos y pitos. Su faena con el primero, Carabino, merecía quizá algo más que la ovación. Con el cuarto no tuvo tanta suerte y falló hasta cuatro veces.