El pasillo peatonal de Sarmiento

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Crónica | El Concello ordena retirar una galería de madera que amenaza con caerse

07 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?a calle Sarmiento, una de las más transitadas por peatones y coches en el centro histórico, tiene un tramo cerrado desde el pasado jueves. Una amenaza seria de que de la fachada del inmueble ubicado en el número 23, en cuyo bajo se encuentra una panadería, se pueda desprender algún elemento -más exactamente de una galería de madera ubicada en el tercer piso del edificio- obligó a los servicios municipales a cerrar parte de la calle. Concretamente, el tramo ubicado entre los números 21 y 29. Entre la plaza de Méndez Núñez y la de A Verdura. Cuentan los vecinos que de la galería en cuestión ya cayó algún cascote hace seis o siete meses. Y que una señora que pasaba por la zona estuvo a punto de recibir el impacto. También dicen que la situación actual, con la intervención del Concello, surgió a raíz de la denuncia de un particular, aunque nadie asume su autoría. Ahora, el servicio de urbanismo ha dado un plazo de quince días al propietario del edificio para que retire la galería, la repare y la vuelva a colocar. El problema también tiene sus víctimas colaterales. La idea de colateralidad es absolutamente literal, ya que un establecimiento ubicado en el número 21 de la calle, al lado del inmueble conflictivo, también fue obligado por la Autoridad a cerrar sus puertas el pasado jueves. «Dicen que existe el riesgo de que la fachada se derrumbe hacía aquí, de lado» explicaba el incrédulo propietario, Tomás Madriñán, molesto ayer por haber perdido prácticamente un día entero de actividad. La misma resolución que obliga al propietario del número 23 a reparar a galería insta a los del 21 a instalar un pasillo con protección para que puedan pasar los peatones. El final de esta historia, al menos de momento, es la picaresca. De los vecinos , que rápidamente retiraron las vallas para poder pasar, aun a riesgo de su integridad. De la panadería, que el día de la «crisis», el jueves, siguió despachando sus productos desde una furgoneta en A Verdura. Y del propio Concello, que da un plazo de quince días a los propietarios para adoptar las medidas anteriormente señaladas, pero les concede un mes para recurrir la resolución. ¿Y si mientras tanto se cae la galería?