EN LA ONDA | O |
23 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.TODO CONSELLEIRO que se precie sabe que venir a Pontevedra implica decir algo sobre Ence. Es como el peaje que han quitado por allí, pero no por aquí. Y Fernando Blanco, el titular de Industria, no podía ser menos. Sin embargo, esta vez estuvo prudente y repitió el estribillo ya conocido para no mojarse. O, a lo mejor, es que el problema es que igual no hay nada nuevo que contar. Algún espía que dice haber visto los famosos informes de la Xunta para buscar una salida alternativa al controvertido asentamiento industrial de Lourizán, asegura que el Gobierno gallego solo tiene dos alternativas reales: el famoso gran polígono de Barro-Meis y el norte de Lugo. A favor de la primera hipótesis están los conselleiros del BNG, Fernando Blanco y Teresa Táboas, junto al responsable de Xestur en la provincia, Emiliano Quintillán, que incluso ha diseñado una especie de rombo industrial, con vértices en Padrón, Vilagarcía, Barro y a Estrada. En contra están los nacionalistas de Pontevedra y O Salnés, que quieren ver las chimeneas de Ence cuando más lejos, mejor; y curiosamente también la cúpula del PSOE gallego; no sólo el presidente, Emilio Pérez Touriño, y el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, sino también Ricardo Varela. Dicen que el conselleiro de Traballo es el principal defensor de Lugo y para ello recabó informes sobre producción de eucalipto y otras variables. Incluso dejó caer que habría otras pasteras interesadas y que comparado con el alumino, Ence es jauja. Y así, están las cosas. O eso dicen.