Los ABC proyectan su sesión Z

Lars Christian Casares Berg
Christian Casares PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

SANTI M. AMIL

Reportaje | Los minicines engordan la lista de salas cerradas en la ciudad La cartelera pontevedresa se achica. Hoy las pantallas de la calle Blanco Porto se apagarán para siempre siguiendo la estela del Victoria, Malvar y Gónviz

29 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

OURENSE APOSTÓ POR LA RECONVERSIÓN. El cine Xesteira de Ourense se ha transformado en un exitoso centro de ocio y restauración que ha respetado la estructura original del edificio EL VICTORIA PERDIÓ SU OPORTUNIDAD. El cine Victoria, con una estructura similar al ourensano, se demolerá para hacer pisos Se ofrecen 625 butacas para nostálgicos. Las tres salas de los Multicines ABC sacan hoy a la venta entradas para coleccionistas. Las que permiten el acceso a una última sesión para unas salas que pasarán a engordar hoy, con su último pase, la lista de cierres de cines que comenzó a acumular Pontevedra en los años noventa del siglo pasado. Le ha tocado a Los aires difíciles, Crash y Orgullo y prejuicio cerrar la cartelera de los ABC después de más de veinte años de actividad. Pero la normalidad hoy será absoluta. No habrá ni sesión especial, no proyección golfa de última hora ni grandes aspavientos para despedirse de los espectadores. Sólo los pases habituales de cada jueves. Serán tres, como cada semana: a las 17.30, a las 20.15 y las 23.30 horas. Con los títulos de crédito se acabará una historia y comenzará otra que está todavía por escribir. Desde la empresa que gestiona los cines dicen desconocer a qué se dedicará el local. Uno de los socios propietarios incluso sugirió ayer a este periódico que desconocía que los cines cerrarán sus puertas definitivamente hoy. «¿Ah, que cierran los cines?, no sé nada», aseguró. Mil butacas menos De un plumazo, Pontevedra se ha bajado de los puestos de cabeza de Galicia en oferta para aficionados a la gran pantalla. En cuatro años ha pasado de ser la urbe con más oferta de localidades por habitante a ser la última de Galicia. Se ha quedado tras dos cierres en menos de un lustro sin mil butacas. Muchas de ellas acumulan polvo en edificios abandonados que aguardan nuevos proyectos. El cine Malvar está pendiente de una reconversión desde hace quince años. Para el espacio se han barajado multitud de proyectos. Entre ellos el de albergar un centro sociocultural de Caixanova, algo que finalmente se descartó. El interés de ciertos grupos inmobiliarios por convertir el inmueble en un centro comercial con un párking se topó con la oposición del Ayuntamiento, que supedita el proyecto a la adaptación de edificio al Plan General, lo que supondría rebajar su altura. Otro histórico, el cine Victoria, no se librará de la piqueta. Construcciones Ramírez compró en octubre del 2004 el edificio por 5,7 millones de euros. Sobre el solar que da a la rúa do Rouco se construirán pisos y locales comerciales. Un destino que esquivará con total probabilidad el cine Gónviz, que sí logró pasar de siglo al aguantar abierto hasta el 2001. Ahora los promotores de la reconversión de la sala se topan con serios problemas. El Plan General protege el inmueble y liga el futuro del antiguo cine a que el área se destine a algún tipo de equipamiento. Se cierran así las puertas a una fórmula de reconversión comercial y cultural que se ha puesto en marcha con notable éxito en otras ciudades gallegas. Es el caso de Ourense, donde el cine Xesteira, en pleno centro urbano, se ha reinventado como un gran espacio de ocio, restauración y cultura. Dos restaurantes El cine ha mantenido intacta su estructura, pero donde antes había patio de butacas, ahora se ubican las mesas de un café y un restaurante de comida rápida. En los palcos superiores, una zona de comidas más elaboradas ofrece las mejores perspectivas del escenario, que conserva su pantalla y acoge ahora también todas las instalaciones para programar cualquier tipo de actuación sobre una superficie de cien metros cuadrados. Pero las actividades culturales van más allá del escenario. La entrada y las taquillas se han convertido en un amplio espacio de exposiciones. Aunque los promotores del proyecto declinan dar cifras de inversión, se estima que la restauración de todo el cine supuso una inversión de más de 1,5 millones de euros. El centro de ocio se inauguró el pasado mes de junio y se ha convertido desde entonces en uno de los locales más exitosos de la ciudad, con un aforo máximo para setecientos nostálgicos que pueden tomarse un café con aroma a cine.