En dos minutos | Salón do Libro Infantil e Xuvenil Árboles de los que brotan libros y libros que cuentan lo que sufren los árboles. Los espacios del Pazo reinvidican un mundo mágico y ecológico
06 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Hortensia es una fuente que ya no emana agua, sino lágrimas. Una fonte chorona, dicen. Pero su grave estado alerta a un grupo ecologista, Cómplices ao rescate, que consiguen concienciar a los hombres sobre la manera de ahorrar agua y que Hortensia vuelva a estar contenta. La historia de este grupo de superhéroes está contenida en un libro gigante, el que han realizado los alumnos del CEE Príncipe Felipe y es una de las tantas dedicadas a la naturaleza que se exhiben en el Salón do Libro Infantil e Xuvenil. Y es que para que los bosques vuelvan a ser tan bonitos como los de los cuentos, hay que tener conciencia ecológica, una de las reivindicaciones en los montajes que este año decoran el salón. Como el que adornaron los canteiros de Poio, que por un lado muestra a los personajes de los jardines de la literatura, y por otro, los paisajes que la acción del hombre está creando en el mundo real: bolsas de desperdicios, residuos tóxicos... Desde ayer, miles de escolares de la comarca visitan los diversos ambientes del salón, una iniciativa ideada especialmente para animarles a entrar en el fascinante mundo de la lectura. Ellos han participado también activamente en la creación de estos espacios, y son los primeros en dar su aprobación: «es una chulada», «qué pasada»... Aunque hay para todos los gustos. Dos niñas escapan de uno de los espacios más logrados, el que recrea los viajes de Marco Polo (obra de los alumnos del Bachillerato Artístico de A Xunqueira II) cuando una guía les cuenta lo que fue la primera ruta de la seda: «Es un rollo, vámonos». Un ratón de biblioteca entretiene a otro grupo de pequeñajos en una paradísiaca playa a la que ha llegado un náufrago, mientras Raquel, la cuentacuentos, sobresalta a los más pequeños con la historia de una bruja en el denominado Bosque de las letras, uno de los espacios que más gusta a los chavales. Y mientras tanto, algunos van de un lado a otro esperando encontrarse con Orbil, el lobo mascota del salón, que dicen que devora libros y no niños. Más bien, son éstos los que le tiran de la cola. «Aquí cambia o conto, ja, ja».